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One Step Closer...[Priv. Tasha || +18]

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One Step Closer...[Priv. Tasha || +18]

Mensaje por Gerhard Leisser el Dom Ago 14, 2016 10:06 pm

Pocos eran los rayos de luz que entraban ya por la ventana de la enfermería, difuminándose parcialmente cuando chocaban con la blanquecina cortina que la cubría y que otorgaba al ambiente de la sala un tono más cálido del frío e impoluto blanco del que se solía caracterizar. Pequeños destellos dorados del atardecer brillaban sobre los remates de los armarios y estantes dispuestos para tener lo básico en caso de alguna emergencia allí. Y eso también era el indicante de que, pronto, la guardia en aquel instituto de Artes acabaría para el doctor Leisser, el cual estaba sentado en la silla y escribía sobre el escritorio dispuesto a su uso algunos de los informes que podría ahorrarse de hacer en ese día.

Había sido un día calmado, quizás hasta demasiado. Solo había acudido un par de alumnos con molestias leves fáciles de resolver y, algún otro con intención de escaquearse de alguna clase, cosa que ya ni le sorprendía. Y aunque de vez en cuando escuchaba cuchicheos fuera de la enfermería de chicas, no les prestaba ninguna atención y simplemente seguía a lo suyo, incluso cuando escuchaba el suave correr de la puerta corrediza que solo dejaba un pequeño hueco a verse y algún par de ojos que rápidamente salían corriendo de allí como almas que llevaban el diablo. ¿Qué se suponía que hacían esas crías con eso? ¿Observarle a escondidas? ¿No era obvio que eso de escondidas era igual que un perro diciendo 'miau'? Pero eso no era de todas formas interés para el Leisser y por ende, ninguna atención le prestaría a ello.

Pero un absoluto silencio sólo roto por su pluma invadía esa sala y, al parecer, ya todo el edificio, culpa de la hora que era. Normal era que no hubiera ya por allí alumnos e incluso profesores, y si aparecía alguien ya tendría que ser una verdadera emergencia. Alzó su mirada de aquel peculiar turquesa del iris hacia el reloj colgado de la pared. 20:11. Aún le quedaban 49 minutos para su cambio de turno... si es que llegaba puntual aquel que le cambiara de turno, que a veces no era así para desagrado del pelimorado. Dejó recostarse hacia atrás, contra el respaldo de la silla, y dejó caer su cabeza mientras su mano libre se dirigía a su cabello para echarlo hacía atrás junto a un suspiro. Comenzaba a sentir tensos sus músculos por la jornada sentado y la sumada a la del hospital que era todo lo contrario. ¿Cuándo tenía tiempo para sí mismo? ¿Acaso tenía de eso? Ese estilo de vida podría considerarse desgastante y agobiante. Y lo era. Ni él mismo podría ser capaz de negar eso sin mentir. Si no fuera porque lo hacía por vocación, ya hubiera cedido. Si no fuera porque tenía un motivo de gran peso encima, habría abandonado. Pero no se permitía eso, simplemente no podía hacerlo. Por ella... por su esposa...

Desde pequeño había velado por ella, había visto el frágil sino a la que estaba atada y él, con su buena intención había dirigido toda su vida hacia ella. Desde su trabajo hasta su casa, pasando por su infancia... Y era una decisión de él. Él pudo negarse, pero decidió casarse con ella. Él pudo escoger cualquier otra carrera, y podría haberla sacado sin ningún inconveniente...pero escogió aquella que pudiera proveerle un mejor futuro a ella. Y no se arrepentía de sus decisiones, no lo haría tampoco. Aunque sus acciones se pudieran interpretar como frialdad o desapego...

Pellizcó suavemente el puente de su nariz seguido de un nuevo suspiro, cerrando sus ojos. Se estaba agarrotando, y encima estaba permitiendo que los recuerdos afloraran en su cabeza. Eso de alguna forma podía ser malo... Pero cuando ya había decidido incorporarse aunque fuera para estirarse, escuchó unos pasos acercarse, cada vez más. Sus párpados se abrieron y su mirada brilló sutilmente en un dorado brillo de la luz combinado con el verdor propio de su iris mientras la desviaba hacia la puerta que comenzaba a abrirse lentamente. ¿Quién...? Pero la respuesta llegó pronto, justo cuando su vista quedó clavada en los orbes rojizos como ascuas de la que reconoció como su esposa. ¿Qué hacía allí? ¿Habría pasado algo? Por eso, se incorporó con un suave chirriar de la silla y se acercó a la entrada.- Natasha, ¿qué haces aquí? -y por un momento, un fugaz brillo de preocupación danzó por sus orbes, traicionando su serena actitud. Porque no podía evitarlo...no podía evitar preocuparse. Porque ella ya era prácticamente su vida.
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Re: One Step Closer...[Priv. Tasha || +18]

Mensaje por Natasha Leisser el Vie Ago 19, 2016 6:41 am

Me encontraba inusualmente feliz, más de lo ordinario... Y no porque me hubiera sucedido algo en específico, o porque hubiese hecho una de las mías. Sólo me sentía feliz, y ya. Mi jornada escolar había concluido, no tenía ningún deber por hacer ni tampoco pendientes con cuestiones de la banda. Se me prometía el resto del día por completo para mí, y no podía imaginarme hacer otra cosa que no fuera la de... No, dormir no, aunque tampoco era una mala opción. Lo que realmente quería era ir a donde Gerhard y regresar juntos a casa. Contadas ocasiones podíamos hacer algo así, debido a que nuestros propios horarios poco cooperaban para la causa; ya fuera porque saliendo de Soffio tenía que dirigirme al estudio con los chicos o porque él tenía doble jornada en el hospital... el punto era que nunca podíamos estar juntos tras finalizadas las labores estudiantiles en dicha institución. Y aunque contaba con habitación propia desde mi ingreso allí, nunca había hecho uso de la misma porque tenía un hogar al cual regresar, aun si el pelimorado casi nunca estaba el mismo para pasar las noches juntos haciendo algo entretenido para los dos. De hecho, ahora que lo pensaba, teníamos muy pocas cosas en común si de esa perspectiva se trataba: él prefería pasar su tiempo libre adelantando trabajo, vaya diversión, y yo haciendo cualquier cosa que me apasionara y sí resultara entretenido como ver películas, leer, salir a pasear, alimentar a mis pececitos de facebook... No, replanteando la afirmación: él y yo no teníamos nada en común que no fuera una infancia compartida. Me preocupaba que sólo fuera eso lo que nos unía...
Sin embargo ese no era el momento para ponerme a reflexionar sobre el extraño y para nada íntimo matrimonio entre ambos, ¡ni siquiera compartíamos habitación! Más que mi marido, parecía mi hermano mayor. Pero el punto era que no me daría por vencida, y para nada pesimista, decidí poner marcha hacia el edificio general desde el departamento de música, allí donde la enfermería se encontraba. Si no hacía mal las cuentas, era día de que le tocaba turno hasta las nueve de la noche, ¡el destino nos estaba encaminando hacia el mismo punto! Bueno, no, en realidad eran mis propios pies, pero así no se escuchaba tan romántico. ¿Qué rayos me estaba sucediendo el día de hoy?
Entre a la enorme construcción de estilo victoriano y subí las escaleras de dos en dos, ansiosa ya por llegar, pero justo cuando estaba por dar vuelta a la esquina y así apresurarme hacia la puerta de la enfermería en el primer piso, me encontré de frente con un grupo de chiquillas que reían, sonrojadas, y cuchicheaban entre sí. Eso me hizo frenar en seco y voltear a verlas por encima del hombro, incrédula, mientras se alejaban en la dirección opuesta a la que yo iba. Si mis cálculos no me fallaban, lo único que a esas horas podría estar disponible en ese lugar era justo la habitación en la que yo me encontraba, y el escuchar un 'Doctor Leisser' aislado en la conversación ajena me hizo comprender que mis presentimientos no estaban tan mal encaminados.
Esas tipas... Algo habían hecho o había sucedido para que actuaran tan alteradas, y demasiado eufóricas como para que no me resultara una patada en la boca del estómago.
Retorné mi mirada hacia mi objetivo inicial, indecisa ahora sobre cómo proceder a continuación. Aún estaba a tiempo de regresar a la entrada y subir al último autobús que partía a la ciudad. Llegar sola a casa y... ¿Y qué? ¿Encerrarme en mi habitación, esa que no compartía con nadie a pesar de contar con un marido que supuestamente debería dormir donde yo, y amargar el resto de mi noche sólo porque unas chiquillas impertinentes se atrevían a poner la mirada en la pareja de alguien más? Bueno, si Gerhard y yo fueramos una pareja tal cual, y como lo dictaban las normas de lo 'común', cosas así no sucederían... Vil mentira, seguiría siendo el mismo problema. Sólo que bajo estas circunstancias a mí me hervía la sangre al saber ya que yo, a pesar de tener ese puesto en la vida ajena, resultaba ser igual de cero a la izquierda como las otras. O peor aún, probablemente ellas recibían más atención que yo.
Retuve el aire de golpe en mis pulmones, cerrando los ojos y apretando los dientes mientras contaba hasta diez muy lentamente, para después respirar un par de veces más en búsqueda de tranquilizarme. Nada arreglaría si me montaba películas, lo mejor sería actuar como si nada hubiese pasado y retomar mis planes originales aun si ya podía ver un rechazo cerrándome la puerta en las narices...
Cuando llegué frente a la puerta y con lentitud la abrí para mirar al interior de la enfermería, mis ojos se encontraron con la turquesa mirada ajena. Pestañeé, primero como hipnotizada por este encuentro de miradas que duró el tiempo suficiente para arrebatarme el aliento, y después me interné como si de mi propia casa se tratara, roto el momento ante las acciones y palabras ajenas.
-No sucede nada. Nada de nada -respondí con naturalidad, pasando por alto el matiz preocupado que la expresión ajena mostraba. Examiné los alrededores, como si estuviera buscando las pruebas que incriminaran a Gerhard. Al no encontrar nada, volví a fijar la vista en sus facciones-. No tengo ya pendientes por el día de hoy y creí que sería lindo regresar a casa juntos. No te molesta que te espere, ¿cierto? -me dirigí hacia uno de los asientos frente al escritorio y tomé asiento sin siquiera esperar la respuesta ajena-, digo... ya que hace poco acabo de ver a unas alumnas salir de aquí bastante 'emocionadas', he de suponer que tienes un poco de tiempo para mí... ¿O me equivoco? Si es así, me voy.
Lo volteé a ver de forma franca y sin desviaciones, enarcando una ceja con sutileza en una clara seña de interrogación al respecto.
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Re: One Step Closer...[Priv. Tasha || +18]

Mensaje por Gerhard Leisser el Lun Ene 09, 2017 8:43 pm

Y, por culpa de las palabras de ella y de como avanzaba aquella conversación, fue que volvió a repetir aquel gesto de alzar su mano para pellizcar suavemente el puente de su nariz mientras contenía un suspiro en su garganta. Era curioso que, ella fuera diciendo 'nada, nada' pero que a pocos momentos después parte de sus intenciones asomaran como el germen de una semilla a cámara rápida. Podía casi percibir desde aquella distancia que había mantenido su mujer al ir a sentarse frente a los asientos encarados al escritorio donde, sobre la silla, estaba sentado el doctor. ¿De verdad? ¿se encontraba molesta por algo así?- ¿De verdad que te vas a ir porque tres niñatas hormonizadas quisieran echar un ojo dentro de la enfermería debido a que no se atreven a entrar? -y tras esas palabras, fue cuando retiró por fin la mano de frente su rostro y abrió de nuevo sus orbes de aquel color turquesa para fijar su pupila en los ajenos, los cuales parecían resplandecer por culpa de dorado brillo que aún se colaba por la ventana gracias a atardecer. Y manteniéndole la mirada con serenidad unos instantes, acabó levantándose y dirigirse directamente a la puerta corrediza para, cerrarla en un amortiguado sonido por la suavidad con la que la cerró, dándole parcialmente al espalda durante esos instantes de la cantante pelirroja por ello.- Queda más de media hora... ¿realmente vas a aguantar ese rato aquí? -y dicho eso, dejó caer su mano que hasta hacía unos instantes habían sujetado el pomo de la puerta y viró hasta quedar frente a ella, cruzando sus brazos los instantes en los que volvió a fijar su mirada en el rostro de ella.

Y es que... le parecía inverosímil que realmente ella pensase que pudiera pasar algo malo con aquellas muchachas, igual que fuera. Que no confiara en él... de alguna manera le lograba molestar. Pero, dentro de sí, también sabía que parte de la culpa era suya. Porque había estado tan centrado durante todos aquellos meses en su trabajo, en mantenerlo todo a rajatabla en una estricta perfección que, si ya de por sí podía parecer frío y desinteresado, debía de haber parecido directamente un fantasma. Alguien a quien no ver, a quien temer por como reaccionaría... ¿eso era él?

Su mirada se desvió, más abajo de los ardientes iris de la pelirroja, hasta posarse directamente en los labios que se veían ligeramente brillantes, posiblemente por algún bálsamo labial, y siguió descendiendo su mirada con lentitud por la pulcra piel pálida como la porcelana que era parte del cuello y que, algunos pequeños mechones de pelo lograban ocultar. Pero tras eso, volvió a alzar su mirar hasta volver a mirarla a ella, directamente.- Claro. Quédate si es lo que quieres -acabó por afirmar tras todo ese momento, comenzando a dirigirse hacia donde había estado sentado instantes antes, pero, a diferencia de como se había encontrado, hizo girar la silla giratoria para quedar dando la espalda a la ventana que le daba aquel brillo áureo a toda la sala y, por ende, quedar encarado frente a la figura de ella. Y es que...en ese momento... realmente quería que se quedara allí. Junto a él. Por lo recuerdos tan recientes que le habían embargado, por haberla visto entrar de aquella manera, incluso haber apreciado, aunque no lo pareciera, como ella había contenido el aliento cuando sus miradas se habían cruzado en primera instancia. Porque, era su esposa y, aunque no siempre, era consciente que aquella chica debía de sentirse sola y desconsolada. Como él... pero, él no podía admitir así como así una cosa similar. Ni pedir lo que quería. Ni consentirse...
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Re: One Step Closer...[Priv. Tasha || +18]

Mensaje por Natasha Leisser el Mar Mayo 23, 2017 7:31 am

Enarqué una ceja ante su pregunta, mirándole con cierta ponzoña inyectada en mi mirada al hacerlo. ¿De qué iba aquel hombre? ¿Cómo que sólo por eso me molestaba? Negué después para mí, resignada. Era inúntil explicarle lo que realmente rondaba en mi mente, el ser consciente que aquellas chicas eran tan indiferentes para él como lo era yo, con la diferencia de que se suponía que la esposa de él, acá, era yo. Saber que tenía el mismo nivel de interés para él como lo tenía el resto, dolía... Y aún más el que a mí sí me pusiera un alto siempre, mientras que a las otras mocosas estúpidas las justificara con el simple hecho de que 'no eran capaces de entrar a la estancia mientras lo miraban'. Demonios, justamente ese era el problema, el que no hiciera nada para reprenderlas... algún comentario mordaz, lo que fuese. Tal como lo hacía conmigo... ¿Por qué era tan difícil todo siempre? Una leve punzada en el pecho me robó el aliento ante esta conclusión, pero decidí ignorarla y en cambio seguir con la mirada a mi marido mientras este se daba a la tarea de cerrar la puerta.
Claro, ¿ahora sí la cerraba? ¿Qué le pasaba? Mis ojos rojizos se entrecerraron con cierta molestia mientras nuestras miradas se cruzaban... Esperen un segundo, ¿había sido mi imaginación? ¿Había sido posible que contemplara mis labios, sólo por un escaso pasar de segundos? No, seguro había sido mi imaginación... Cuando finalmente él dejó de encararme, me permití dar un ligero suspiro de alivio, aprovechando que no era capaz de observarme.
-Bien, porque eso planeo hacer -repliqué con cierta rebeldía ante sus últimas palabras, ya que las había tomado como un reto indirecto.
Eso dije, ¿pero ahora qué se suponía que debía hacer allí? La atmósfera se estaba haciedo sumamente pesada y densa, tanto que sería capaz de cortarla con un cuchillo. Y aquel silencio aplastante sólo me inquietaba más. Mis planes de regresar a casa juntos y pasar el resto de la velada de la misma forma se estaba desmoronando frente a mis ojos sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo. Mi mirada se paseó por toda la estancia, bañada por la luz crepuscular, contemplando con detalle cada una de las cosas que allí había y demorándome en hacerlo para así posponer el momento que tuviera que encararle. Sí, al parecer había cometido un gran error cuando decidí quedarme... ni siquiera debí haber entrado, debí haber dado la media vuelta y largarme de allí mientras tuve la oportunidad.
Mis dientes rechinaron de modo involuntario al ser consciente de la situación. ¿De verdad era imposible para mí ser capaz de alcanzar, aunque fuera sólo una vez, el alma del frío hombre que tenía frente a mí? ¿Qué se suponía que debía hacer en aquellos momentos? Me sentía tan perdida... e incómoda. Y el silencio no ayudaba, en nada.
No siendo capaz de soportarlo más, me puse de pie abruptamente, rompiendo así con la tensión que se había formado entre ambos en aquel pesado ambiente. Lo contemplé a los ojos por unos segundos, sorprendida incluso yo por mi propio actuar. Terminé por desviar la mirada, avergonzada.
-Hace algo de calor, ¿no te parece? Este ambiente tropical no se parece en nada a... -callé, nerviosa. Cerré los ojos y respiré profundamente, serenándome.
¿Qué más daba lo que él opinara sobre el clima, o sobre todo lo demás? No tenía sentido, la situación era tan absurda que colmaba mi paciencia... A mí, a la reina de los absurdos. De modo despreocupado e impulsivo me deshice de mi gabardina de cuero y, mientras me encaminaba hacia una de las camillas de la enfermería con el plan de recostarme en ella sin importarme ni un poco la opinión ajena, me aflojé el cordón de mi ajustado corsé, dejando así mi escote aún más visible de lo que por sí se encontraba por lo regular. Aunque para mí, ni siquiera había nada que contemplar, al carecer de las curvas que tanto atraían a las miradas de los otros. Me abaniqué con la zurda mientras me recostaba, tranquila, y contemplaba el techo con el ceño fruncido. Si tenía que esperar más de media hora en medio de aquel silencio, al menos quería hacerlo con comodidad.
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Re: One Step Closer...[Priv. Tasha || +18]

Mensaje por Gerhard Leisser el Lun Jul 24, 2017 4:13 pm

Ahí estaba desafiándole como si realmente la hubiera retado a hacerlo. Aun cuando esa no era su intención... Pero, bueno, conocía la terquedad de ella. Otra cosa no, pero conocer eso seguro.

Y aun así, era obvio que ella no se encontraba cómoda con aquello. ¿Realmente llegaba a intimidarla? Quizás no fuera necesariamente eso, pero... Su mirada seguía atenta a todos los gestos que ella hacía, incluido el mero hecho de que no se atreviera a dirigirle la mirada. ¿Por qué? Quizás realmente supiera la respuesta... Aun así, parpadeó de desconcierto al verla incorporarse de golpe y porrazo sin motivo aparente y, todavía quedó más desconcertado al ver que ella misma parecía tremendamente sorprendida con aquello. ¿Ah? Pero cuando acabó por, de nuevo, desviarle la mirada, alzó una de sus manos para frotarse la sien con un par de sus dedos, con los orbes turquesa cerrados y su ceño sutilmente fruncido. De verdad...

Y por eso, por esa extraña situación, acabó por incorporarse tras abrir de nuevo su mirada y acercarse a la camilla donde ella había decidido acomodarse como si fuera su casa. Pero se detuvo al ver que no solo se quitaba la gabardina de cuero que era parte de la característica del estilo de la pelirroja, si no que no conforme con aquello, desaflojaba el apretado corsé que comprimía el torso de ella. Y no, a pesar de todo lo que pensara esa mujer al respecto, él no era un asexual. Y encima, lo peor de todo, es que podía haber tenido experiencias, pero en cuanto a amor era negado y no sabía como lidiar con esos sentimientos. Y en ese momento se estaban acumulando demasiados...

Mordió sutilmente su labio mientras su mirada se desviaba por la zona superior del torso ajeno, mas no tardó en volver al rostro ajeno con intención de no ceder a los pensamientos que habían cruzado su mente y, por ello, acercarse con el objetivo de posar su mano sobre una de las mejillas ajenas, acariciándola suavemente con su pulgar mientras sentía la tibieza de la pálida piel ajena. - ¿Ocurrió algo? Te noto inquieta - Aunque mira quien hablaba, en ese momento no era el más indicado para hacer referencias a por estar inquieto. - Si tienes calor, podemos poner el aire acondicionado. Al fin y al cabo, no es que ninguno estemos acostumbrados a un clima cálido - Y eso era verdad, y como tal fue pronunciado: con naturalidad. Pero de nuevo, su mirada fue descendiendo por su cuello con un fugaz brillo y, por inercia, sus dedos también descendieron por la mejilla de la pelirroja, rozando algunos rebeldes cabellos antes de llegar bajo la mandíbula y por ende, rozar suavemente con las puntas de sus dedos lo que ya era parte del cuello. Su mirada se entrecerró, volviendo a alzar su mirada hasta los ardientes orbes de su mujer. - No deberías de estar con el corsé así si entra alguien - De hecho... no debería de estarlo así a secas... No debía, no. Era malo...
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Re: One Step Closer...[Priv. Tasha || +18]

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