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~Story of the Sea~ |Priv.|

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~Story of the Sea~ |Priv.|

Mensaje por Leone Tescotti el Mar Jun 21, 2016 10:49 pm

Coche:

Empezaba a cuestionarse si aquella idea de ir en coche hasta la casa de verano que seguía propiedad de su padre era una buena idea... Y claro, no era como si le desagradara la playa en si... Sino que... De alguna forma se había vito obligado a recurrir a viejos juegos para mantener a Julietta ocupada... Y... ¡Estaba perdiendo! ¡Y no era la primera vez! A esas alturas podía empezar a cuestionarse si las cosas estaban siendo realizadas con buena fe o menos. Miró hacia su hija, evaluándola de alguna forma, con su calmada y amable mirada que, a pesar de todo no estaba diciendo nada más. Después, bajó su mirada a las cartas de ella y sucesivamente a las suyas... Ahí había algo raro... Sí, muy raro... Entrecerró sus ojos, soltando un suspiro, además de todo, hacía calor. — ¿Hum? ¿Volvió a perder, Señor Leone? Debe admitir que la Señorita Julietta es buena en eso. —La voz provenía del conductor, nadie más que Marco Amattore, el mayordomo. El mencionado desvió su mirada hacia el otro, viendo como los observaba durante instantes antes de voltear la mirada hacia la calle y, al lado suyo Ahri parecía entretenida con algún juego de celular. Leone parpadeó y volvió a fijar su mirada en las cartas, dudoso.— Lo admito... Seguro es un gen que se pasa de madre a hija... ¡Pero no volveré a perder! —Entonces, sonrió con cierta diversión, hasta hacía poco rara en aquél hombre. Marco rió y, tras unos segundos volvió a entreabrir sus labios— Señorita Julietta ¿Cuántos helados lleva ya? —¿Estaba insinuando que había perdido la cuenta de las veces que había sido ganado su amo? El Tescotti le observó de reojo, con un fingido reprocho... Pues claro, no había forma de que llegara a molestarse con él cuando había sido el único con quién había logrado relajarse un poco de sus deberes como futuro heredero de la familia Tescotti, al igual que sucedía con Ahri sin duda alguna.

Ahh... ¿Podrías bajar la ventana, Marco? Por favor. —El susodicho asintió y tras pulsar uno de los botones que tenía a mano bajó del todo la ventanilla al lado de su amo. ¿Dónde se estaban dirigiendo los cuatro? Bastante simple: Leone había propuesto pasar las vacaciones de verano en la playa, en una casa que su padre tenía pero que hacía mucho no utilizaba y, con la escusa de querer 'descansar' un poco, logró escaparse de sus ojos sin decir nada a Julietta al respecto... Pues claro... Ella no necesitaba saber las pequeñas mentiras que le decía al que, supuestamente sería su abuelo. Marco y Ahri ya sabían como andaban las cosas y confiaba que no dirían nada al respecto. Sonrió satisfecho y se apoyó en el respaldo de la silla, ladeando un poco su rostro con inocencia y calma— Julietta... No está permitido hacer trampas... Lo sabes ¿cierto? —La observó, con una particular sonrisa. ¿Enfadado? Para nada, solo estaba preguntándose si demasiados helados no le harían mal y... A partes iguales sorprendiéndose por lo buena que era en ese juego... A todo esto ¿Por qué no jugaban a algo más? Miró hacia Ahri, Marco no podría de todas formas desviar su mirada de la carretera— Ahri... ¿No te apetece jugar un rato? —¿Intención de salir corriendo? Realmente no... Solo quería ver si era él quién había perdido la destreza en las cartas... En su defecto la mala suerte le perseguía o era realmente que Julietta era una genio en ese juego y él ni idea tenía— Cierto. ¿Lleváis bañadores? —Desde que había vuelto a despertar después de aquél incidente, esos dos habían sido los únicos que realmente le habían mantenido compañía y, hasta cierto punto, su 'familia' por así decirlo y ahora, el tener a Julietta delante suyo, era un sueño cumplido.

Marco dejó escapar una suave risa al escuchar aquella pregunta repentina y se dispuso responder— Yo sí llevo... Pero... —Miró de reojo a Ahri antes de dirigir nuevamente su mirada hacia la carretera— Ahri, espero que lleves algo decente, a menos que quieras llamar mucho la atención... —Lo pronunció en broma y, aquella broma se escuchó en sus palabras. Esa era el tipo de persona que era Marco, realizaba a la perfección su trabajo, pero, a pesar de seguir tratando a Leone de 'usted' su relación con él, a menos en privado, era mucho mas amistosa y así, con la mayoría de las personas que estaban cerca suyo. El heredero de los Tescotti en cambio se cruzó de piernas en una desenfadada postura mientras sacaba una carta y la dejaba en medio de ambos, de él y Julietta— ¿Apostamos otro helado? ¿O cambiamos un poco el menú? —Inquirió, sonriendo a su hija mientras, detrás de ella, tras un túnel que habían pasado, se dejaba al descubierto el vasto, azulado y brillante mar— No debe faltar mucho más —Acabó pronunciando, señalando con un gesto de la barbilla hacia la ventana que Julietta tenía detrás.
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Re: ~Story of the Sea~ |Priv.|

Mensaje por Julietta Tescotti el Jue Jul 28, 2016 5:54 pm

-Corrida mata a tercia -le informé, dejando caer mis cartas y mostrando así una corrida de 5, 6, 7, 8, 9 y 10. Ante su perplejidad me mantuve imperturbable, tal como me había enseñado tío Kamui a actuar, aunque después terminé sonriendo de lado ante la reacción por parte del conductor, mayordomo de la familia y al parecer un íntimo amigo de mi padre-. Con este ya van veintiocho helados que me debe... -me encogí de hombros y con un sutil movimiento de mis dedos acerqué las cartas que estaban de mi lado del asiento intermedio para así acercársela a quien se encargaba de repartir. Enarqué una ceja con incredulidad antes de sonreír una vez más y ladear mi rostro de tal manera que mi cabello castaño, sujeto en una alta coleta, reposara con suavidad sobre mi hombro izquierdo-. ¿Cómo crees que voy a estar haciendo trampas cuando tú eres el encargado de barajar y repartir? -inquirí con suavidad y diplomacia, pero un sutil matiz de diversión se dejaba entre ver en mi voz.
Por supuesto que sabía hacer trampa incluso si tenía este factor a mi contra, no por nada había sido criada en una de las familias de mafia más representativas y poderosas de Japón; tener 'trucos bajo las mangas' en esta clase de juegos formaba parte de una especialidad innata en nuestro clan, y todos los miembros más allegados de la casa de los Sumiyoshi habían tenido que aprender a la mala el que yo había heredado esta característica, como todos los demás. Ellos me habían enseñado a jugar, y podía decir ahora con orgullo que la alumna había superado a sus propios maestros, y con creces. Al único que aún me veía incapaz de vencer era nada más y nada menos que al propio Subaru, pues incluso con Kamui había logrado mantenerme en un nivel igualitario. Casi se me escapa una risa al recordar la vez que tío Subaru me prohibió apostar con los miembros de la familia y se enteró que a estos los había desfalcado con todo el sueldo de una semana, aunque no fue tan gracioso cuando me quitó el dinero y me castigó por dos semanas. Aunque, dato curioso, tampoco a devolvió la propiedad ajena a sus respectivos dueños pues, a palabras de él, de esta forma aprenderían a no perder ante una niñita. Yo no contaba ni con catorce años cuando sucedió aquello, y Kamui se desternilló al enterarse de lo sucedido. Muchas veces me encontró él apostando mis ahorros, pero siempre se hizo de la vista gorda con tal de que después no le acusáramos con Subaru con respecto a que él había estado enterado de la situación.
Sumergida en estos gratos recuerdos, por un momento no fui consciente de la conversación que se estaba dando lugar en ese momento dentro del vehículo. Desvié mi mirada de la ventanilla que tenía a lado mío y en cambio lo primero en lo que me fijé fue en la silueta desinteresada de aquella zorra que fungía como guardiana de mi padre. Por alguna extraña razón sentía que yo no le caía del todo bien, pero no era algo que me trajera demasiado cuidado a esas alturas. Alcé la mirada al techo y suspiré. Si Sergei hubiera tenido la oportunidad de venir, ¿estaría aquí en estos momentos, en el interior de aquel espacioso automóvil y jugando a las cartas con nosotros? ¿Su actitud sería la misma que mostraba la guardaespaldas en cuestión? Hubiera sido divertido, por desgracia había tenido que viajar a Japón, aprovechando las vacaciones, para dar un reporte en persona a mis tíos con respecto a mi rendimiento aquel semestre. Eso había sido justo unas horas antes de que a mi padre se le ocurriera aquel repentino viaje a la playa, y desde entonces no había tenido oportunidad de localizarle para informarle del cambio de planes, de pasar los días en la mansión Tescotti lo haría en la de verano a pie de playa. Sólo esperaba que esto no molestase al mayor, no quería ni imaginármelo enfadado al no darle cuenta de los hechos ni tampoco incluírsele... ¿Pero qué podía decir al respecto? ¡Yo no había previsto ni organizado nada de esto! Y la idea de regresar a Idarion había sido precisamente esa, pasar tiempo con mi progenitor...
-Tengo todo lo indispensable para pasar los días en la playa... -repliqué en baja voz, aburrida, al tanto que volvía a suspirar-. Disculpa, Marco, ¿te molestaría si también bajas la ventana de mi lado? Estoy comenzando a sofocarme... -cuando el hombre me hizo el favor y le agradecí como era debido, volví a concentrarme en mi padre-. Estoy comenzando a aburrirme de esto... -tomé la carta que había dejado en medio y, sujetándola entre los dedos índice y medio, se la mostré: un 3 de tréboles-, ¿no te agradaría mejor cambiar un poco y añadirle mayor intensidad al asunto? Poker abierto... apuesto los veintiocho helados que me debes por una noche entera en la que me dejes hacer lo que a mí me plazca... Cualquier cosa que yo quiera y sin tener que recurrir a tu permiso ni recibir los acostumbrados reproches -hice girar hábilmente la carta entre mis dedos mientras aumentaba la tensión entre ambos. Una sonrisa divertida y algo descarada asomó a mis labios mientras mis castaños ojos, neutrales, no dejaban de penetrar al hombre-. ¿qué dices, entonces? ¿Te animas a aceptar el desafío?
Era cierto que sabía hacer trampa, pero hasta el momento no había tenido que recurrir a esta puesto que, aunque amaba los helados de vainilla casi como ninguna cosa en el mundo lo hacía, no lo consideraba una apuesta muy jugosa para ganarle a mi propio padre, ya que tarde o temprano me lo daría sin necesidad de juego alguno. El tener una noche por entero para mí, a mi libre albedrío y sin reclamos consecuentes... eso sí que era tentador.



You'll never walk alone:

¡Muchísimas gracias, Sergei! ♥----♥
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Re: ~Story of the Sea~ |Priv.|

Mensaje por Ahri Amattore el Vie Jul 29, 2016 12:31 am

La Amattore no estaba muy convencida de que un viaje a la playa con la hija de Leone fuera lo más sensato del mundo, sin embargo la felicidad de ese hombre al que tenía que proteger valía cualquier precio posible, y eso incluía el tener que vigilar a aquella adolescente que más de un dolor de cabeza le iba a ocasionar. ¿Y el sirviente de la muchachita? Hwergelmir debería estar a cargo de su protección exclusiva, no ella... La pelinegra tenía que velar por la seguridad de su mentor y no de nadie más, desde su perspectiva. Pero precisamente por eso era que la chica estaba allí para escuchar y acatar, no para recomendar ni quejarse de la situación. No entendía el porqué Marco, su propio tío, insistía en ser cómplice de aquella fatídica unión entre padre e hija... ¿Nadie más que ella podía ver lo arriesgado de esa convivencia? Ellos eran espirituales, ella una simple humana... Sin tomar en cuenta siquiera el hecho de que la jovencita no tenía la gracia del resto de los Tescotti, seguía existiendo mucho riesgo de por medio. Y lo último que deseaba ver era de nuevo al espiritual del viento derrumbado al extremo de poner en peligro su propia salud, como antaño. La zorra de nueve colas estuvo allí todo el tiempo, viendo el sufrimiento ajeno y no haciendo otra cosa sino guardar silencio y siempre mantenerse cerca, esperando. Era lógico que, tras eso, ahora quisiera protegerlo de todo y todos, y eso incluía a la chiquilla de cabellera castaña que ahora jugaba cartas con su padre en la parte trasera de aquel vehículo.
Como la espera innecesaria no era uno de sus fuertes, se concentró durante el trayecto en lo que mejor sabía hacer: jugar en su aparato celular, el modelo más reciente del mercado, al tanto que sus orejas se mantenían siempre alertas ante la más mínima señal de algún acontecimiento no esperado.
Ya había superado su propio record cuando escuchó de forma clara aquel suspiro proveniente de los labios de Leone Tescotti, al ser derrotado por vigésima octava vez por su propia descendiente. Alzó la mirada y por un segundo contempló la carretera mientras se mantenía al pendiente de la conversación. Hizo un ligero gesto negativo ante aquel amable ofrecimiento por parte de su señor y volvió a iniciar una partida nueva en su móvil, sumergida en su propio quehacer una vez más.
-¿Cómo? Claro, como si nueve felpudas colas de zorro no fueran ya lo suficientemente llamativas para que los demás puedan fijarse en algo más -refutó la espiritual al tanto que comenzaba a introducir de manera veloz comandos en cuanto el nivel del juego incrementó con el pasar de los segundos-, además estaba entre mis planes andar desnuda por el lugar, ¿o qué acaso no nos estamos dirigiendo a una playa nudista?
Todo esto dicho con voz apacible y carente de emoción alguna, como si estuviera hablando con seriedad pero en eso justamente consistía el ácido humor de la guardaespaldas, sobre todo cuando se trataba de su tío Marco. Ese hombre que tenía a su lado, conduciendo, había sido el encargado de su educación una vez que Ahri fue separada de sus padres y hermano mayor para que pudiera esta proteger a Leone Tescotti quien, tras la separación de su pequeña niña de tres años, había quedado destrozado emocionalmente. Se había tenido la esperanza de que la zorrita fuera capaz de alegrar en algo el corazón de aquel necesitado ser, pero cuando el sujeto en cuestión cayó en coma y duró años en dicha condición, se pudo ver que el remplazo que los Tescotti trataron de darle a su heredero había fallado. Aún así la joven espiritual se mantuvo a su lado fielmente, y lo seguiría estando hasta que tuviera que morir. Irónicamente, como si de un perro fiel a su amo se tratase. La extraña camaradería entre tío y sobrina consistía precisamente en eso, en indirectas y comentarios socarrones que de allí no pasaban, por lo que no era anormal ver escenas de ese tipo entre ambos.
Cuando una vez más ganó la partida, Ahri Amattore alzó la mirada a la distancia sólo para comprobar que el océano ya estaba al alcance de su vista y que faltaría media hora a lo sumo de viaje en carretera. Finalmente podría salir a estirar sus extremidades, ya comenzaba a aburrirse. Sus orejas negras se movieron sutilmente en alerta cuando la voz de Julietta se hizo escuchar de forma clara, lanzando aquel desafío que no era una apuesta segura ni por asomo para el mayor de los Tescotti. A través del espejo retrovisor fue que penetró a la chiquilla en cuestión con su aguda mirada de ambarinos ojos, sabiendo que una noche a su total disposición no significaría otra cosa sino problemas para ella y los que allí se encontraban. Su futuro auguraba intensos dolores de cabeza... Desvió la vista de ella al calmado semblante de Leone, como esperando la respuesta del hombre. Sin embargo, aunque sabía que aquello no debía continuar por ese rumbo, nada dijo.
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Re: ~Story of the Sea~ |Priv.|

Mensaje por Leone Tescotti el Sáb Jul 15, 2017 10:30 pm

Jugueteó con las cartas entre sus manos, sin prestar realmente mucha atención a si lo hacía bien o no, de todas formas no era como si estuviese barajando para jugar. Dirigió la mirada hacia el frente, pensativo y dejó de barajar, sosteniendo entre sus manos aquellas cartas. Esa pequeña montaña que lindaba con el camino... Le parecía conocida. Oh, pero si eso era cierto... Dejó de lado aquél pequeño detalle que en algún momento seguramente lo diría y usando el espejo retrovisor observó el amable semblante de Marco, atento al camino, y a la aburrida Ahri delante, jugando al parecer con un entretenido juego de móviles. Cierto, era cierto, nunca se había planteado demasiado lo que para ellos tuvo que haber significado aquellos años en los que estuvo ausente, quizás se había comportado de forma egoísta con ellos hasta ese momento, siempre moviéndose cegado por sus propios deseos, por la perdida de su esposa, por el deseo de volver a ver a su hija.

Impresionante. El señor Leone es realmente malo en eso —El Tescotti le miró con reprocho, bueno, fingido, después de todo no podía decir que estaba en un error, desde tiempos inmemoriales había perdido a cartas y en vez de mejorar, parecía ser que estaba empeorando con el tiempo— Y en ese caso, Ahri, irás sola a esa tan famosa playa nudista. No des malas ideas al señor o a la señorita —Por un instante el mayordomo cerró sus ojos, como si de golpe su sabiduría fuese aún más visible. Al momento volvió a mirar al frente, hacia la calle, justo en el momento en que Leone dejó escapar una ligera carcajada— Oh, bueno. No sería mala idea acompañarla a buscar algún bañador —propuso de golpe— Oh, claro que no, señor Leone... —Miró de reojo a su protegida, esbozando una sonrisa un tanto lóbuna como quién estaba dispuesto a jugar una mala broma. Lone volvió a sonreír y como si con sus palabras explicaría mucho, añadió:— Realmente yo tampoco traigo bañador. No lo encontré... —Y sabía también el motivo— Seguramente Shizuka lo escondió por algún lado... —Y creía saber el motivo también— En verdad... —El de oscura cabellera suspiró, pero sonrió con calma y volvió a centrarse por completo en la calle.

Tras aquella amena conversación, su atención volvió a su hija al escuchar aquella propuesta tan poco suculenta para él. Dibujó un ligero puchero pensativo. ¿Y ahora que le decía a ella? Porque... ¿No era también el deber de un padre el dar libertad a un hijo? Pero... Libertad le había dado mucha durante los últimos años ¿No tomaría eso como un "no me interesas en realidad"? Cosa totalmente errónea. Y fue más bien ese pensamiento el que le dejó en duda, más allá del simple hecho de jugar y poder apostar sobre eso. Torció el labio, se apoyó de vuelta en el respaldo y con una mano libre desabotonó el primer botón de su camisa de mangas cortas. Oh, ya no era tan bueno soportando el calor— Está bien... Pero solo una noche... Y con la promesa de que no te meterás en problemas serios —Porque, bueno, no iba a negárselo, una borrachera tenía derecho cualquiera a tener, aunque solo para darse cuenta que era una idea horrible. Al fin y al cabo, de los errores se aprendía. Aún así la miró con cierta preocupación y pensó que se mantendría atento, a su alrededor, quizás se tomaría tiempo para hablar con Ahri, a quién sentía que de cierta forma había dejado de lado. Barajeó las cartas con mucha más atención que antes, pero en un fluido gesto— Tendré que ponerme serio —Sonrió de lado, divertido antes de empezar a repartir. Al final, le dirigió una fugaz mirada al océano que ya se veía, calculando cuanto les faltaría para llegar y si lograrían acabar la partida.
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Leone Tescotti


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Re: ~Story of the Sea~ |Priv.|

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