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Confusa calidez [Privado Rainer]

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Confusa calidez [Privado Rainer]

Mensaje por Selena Eadem el Lun Jun 13, 2016 7:36 pm

Ya comenzaba a notarse como el calor de la nueva estación comenzaba a invadir todos los lugares, aun era temprano por lo que hacia algo de frescor por las mañana, momento muy oportuno para poder salir a correr un rato por lor alrededores de la Academia, un ejercicio basico pero que me ayudaba a mantener la figura. Con ropa deportivo y unos sport había estado corriendo por la zona durante la menos una hora y medía, al final de aquello me tocaba estirar un poco todo el cuerpo para evitar que se me agarrotase, al igual que al empezar habia hecho ejercicios de calentamiento. Cuando me detuve mire a mi alrededor defenitivamente no parecia haber nadi aun a esas horas, mire mi reloj de pulser aun eran las ocho y media de la mañana y teniendo en cuenta que era fin de semana, dudaba que alguien más aparte de mi fuera a levantarse tan temprano para hacer algo por la Academia. En parte aquello se debía que a ser nueva en la institución realmente no tenía un nadie con qien salier en las noches de los fines de semana para poder relajarme del ajetreo semanal, por lo cual solía irme temprano a la cama y como consecuencia me despertaba antes de tiempo en las mañana, solución salir a hacer ejercicio para al menos mantener mi cuerpo en forma, depues de todo una estudiante de danza le venía bien mantenerse en forma en todo momento.

Me detuve cerca de un banco y comence a estirar las diferentes parte de mi cuerpo, procurando no hacerme daño en ninguna o que ninguno de mis tendones decidiera dar algo de dolor a mi cuerpo. Tenía la respiración algo agitada por el ejercicio realizado, y no sentía nada de frio aun cuando llevaba una simple camiseta de tirantas encima y unos short corto, con todo lo que había corrio sinceramente ahora mismo frio era lo ultimo que podía tener, aun así debería de volver pronto a la habitacion cuando terminara para poder darme una buena ducha y no coger un tipico resfriado de verano por los cambios tan repentinos de temperatura entre un lugar y otro. Alce un poco mi rostro al terminar de hacer aquellos estiramientos para poder descansar un poco más mi cuerpo y al final termine por sentarme en el banco para descansar un poco.

- Tengo que pensar en algo para hacer luego más tarde, no tengo ganas de quedarme todo el día encerrada en la habitación - había oido que en las instalaciones de la Academia habia una piscina, pero estaba segura que no iban a dejar que los alumnos la usaran para uso y disfrute personal y sin un profesor que estuviera encargado de la vigilancia, por lo que la idea de ir a la piscina quedo descartada. Podría ir a la de la ciudad pero ir sola y sin compañia tampoco era algo que me llamara la atención, ademas no conocía aun la ciudad no había tenido tiempo de ir a visitarla desde mi llegada- Y tambien tengo que encargarme de ese otro asunto del que me hablaron el otro día - todo era una cosa tras otra, tambien debía de supuetamente encontrar a alguien que fuera mi "sirviente" durante mi estancia en la Academia, segun me habían dicho de no tener uno ellos mismo se encargaban de buscarmelo, pero igual querían un poco de mis preferencias para saber cual debía de ser mi mejor acompañante, así que debía de escribirlo en la carta que me habían entragado, cosa que aun por cierto no había hecho.

Mirando el paisaje me di cuenta de que frente a mi parecía que algunas flores estaban comenzando a florecer, me acerque con cuidado a ellas y me agache para observarlas, en el jardín de casa tambien teniamos aquellas variedades de flores y recordaba como solía quedarme observando. Extendi una de mis manos para acercar una de ellas, con la mala suerte que al tocarla me pinche con una de las espinas que tenía y termine por hacerme algo de sangre en el dedo, el cual me lleve a la boca para intentar que dejara de sangrar.
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Selena Eadem


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Re: Confusa calidez [Privado Rainer]

Mensaje por Rainer Anderberg el Jue Jul 07, 2016 6:59 am

Por lo general el inicio del itinerario del Anderberg era muy específico y metódico: levantarse a las seis y media de la mañana, colocarse el uniforme pertinente de los meseros, dirigirse a las cocinas y encargarse de preparar todo para que las puertas del comedor pudieran abrirse oficialmente a las ocho en punto de la mañana, y eso era todos los días sin excepción. Claro, sin contar su día de descanso a la semana, que de casualidad había caído ese mismo día. Por lo tanto se permitió levantarse una hora más tarde y, tras alistarse con ropa informal que consistía en un pantalón de mezclilla oscura y una camisa blanca con los dos primeros botones desabrochados, salir a dar una vuelta por los terrenos de la academia antes de que el sol terminara de alzarse por completo y que el calor se hiciera insoportable.
Caminaba de manera despreocupada el albino, cuestionándose qué haría ese día para pasar el rato y llegando a la conclusión de que lo más sensato sería ir a buscar un poco de entretenimiento a la ciudad para después regresar por la tarde. No eran muchos los momentos que podía disponer para sí, y era por lo mismo que a veces le costaba un poco el descubrir qué hacer con el tiempo libre. La idea de pasarla encerrado en su habitación, o incluso dentro de los muros que rodeaban aquella enorme instalación, no le apetecía demasiado. La ociosidad le llevaría a pensar, y de antemano ya sabía qué rumbo tomaría su mente: uno que, por el momento, no deseaba explorar aun si ya tenía en cuenta que tarde o temprano tendría que hacerle frente al dilema. Y es que su espíritu se negaba a regresar a Dinamarca, pues sabía lo que eso significaría. Por un lado deseaba ver a su hermana menor, aquella que le había impulsado al joven príncipe a tomar en consideración aquel viaje que ya se había prolongado más de lo que se debería, pero quería conocer el mundo, mirarlo con sus propios ojos... Ese que el destino le había negado a Freya conocer bajo sus propios sentidos; Rainer sería los ojos, tacto y olfato de la pequeña para transmitirle sus vivencias una vez que regresara a casa. No sería sencillo enfrentar al resto de sus familiares, y eso le quedaba claro; además de lo asfixiante que sería retomar sus obligaciones como futuro soberano y no porque fuera la carga difícil, estaba preparado para ella, sino porque las barreras y obstáculos que las viejas tradiciones de la familia real le imponían resultaban demasiado para él. Era tiempo de cambios, y se negaban a escucharlo o hacerlo actuar a su propio criterio. Ese había sido el detonador para que saliera huyendo, un par de años atrás, a viajar por los distintos países hasta establecerse, de forma un poco más duradera, en aquella curiosa isla de seres espirituales y humanos. Allí no era Rainer Anderberg, el príncipe heredero al trono de Dinamarca, sino un simple francés de nombre Ray que fungía como mesero para una acaudalada institución que impartía conocimientos sobre las bellas artes. Ahora que lo meditaba de forma profunda, incluso le podía sorprender que aún no hubieran dado con su paradero. Conociendo a sus padres, seguro todavía estarían moviendo cielo, mar y tierra por encontrar al primogénito de sus hijos, aquel que les sucedería en el trono una vez que su padre falleciera o entragara el cargo. Al menos el espiritual podía agradecer su buena suerte al no ser localizado, por ahora.
Con la idea en mente de pasar el resto de la jornada en la ciudad, se encaminó hacia el edificio central, donde se encontraba su habitación, para así tomar lo necesario y salir de allí. Sin embargo logró captar por el rabillo del ojo una silueta de cabellera azul, quien al parecer difrutaba de la contemplación de un rosal en flor. Detuvo su andar y enfocó sus singulares ojos, los cuales cosa extraña no contaban con la protección de los lentes oscuros, al reconocer la dueña de aquella figura. El Anderberg se permitió esbozar una sonrisa, aunque esta fue sustituida por una de preocupación al ver que la joven conocida se lesionaba. Sin pensarlo dirigió sus pasos hacia ella.

¿Se encuentra bien, señorita Eadem? —preguntó con suave voz cargada de cortesía e inquietud. Al mismo tiempo se tomó el atrevimiento de sujetarle gentilmente de la muñeca para apartar el dedo lastimado de su boca y así evitar que fuera a infectar la herida. Contempló la misma con mirar sereno y expectante para después sonreír una vez más al descubrir que no se trataba de nada serio—, parece que no es grave, pero de igual manera sería lo más prudente lavarle —volteó a verla y la soltó sutil al darse cuenta de su osadía—. Lo lamento, ¿se acuerda de mí?
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Re: Confusa calidez [Privado Rainer]

Mensaje por Selena Eadem el Lun Ago 15, 2016 1:10 pm

"Todas las rosas tienen sus espinas" frase típica cuando una chica le hacia daño a algún chico, no pude evitar reír un poco ante mis propios pensamientos, mientras seguía teniendo el dedo dentro de mi boca, se suponía que la saliva era un buen método para que las heridas no se infectaran o eso había escuchado muchas veces. Aunque aquel acto no tardo mucho en deshacerse, cuando escuche una voz que me resultaba conocida tras de mi, mi cabeza giro levemente al notar como alguien tomaba mi mano y la alejaba de mi boca, encontrándome con unos ojos azules y una cabellera blanca ya conocidas.

- Estoy bien, no te preocupes, solo me pinche con una de las espinas, no es algo grave - mencione sonriente, pues ya sabía quien era aquel chico de cabellos albinos que se encontraba frente a mi, aunque era la primera vez que llegaba a ver sus ojos directamente, las otras veces que lo había encontrado siempre tenia aquellas lentes oscuras tapando sus ojos y ahora que lo tenia tan cerca era que me daba cuenta de que sus ojos eras realmente lindos- Claro que me acuerdo de ti - mencione volviendo a levantarme mientras lo observaba- Como iba a olvidarme de ti - sonreí ampliamente observando era curioso que la primera persona con la que me encontraba después de tanto tiempo fuera con el precisamente.

En realidad no es que lo conociera mucho, solo habíamos tratado junto un par de palabras, y habíamos asistió a un baile juntos, aun así nuestras ocasiones de conversación no habían sido muy largas. Pero recordaba lo caballeroso que solía ser y por lo que había visto esa parte de el no había cambiado en el tiempo en que había estado alejada de aquel lugar, era bueno reencontrar caras que ya me eran conocidas en aquella Academia.

- Y por lo que veo tu también recuerdas quien soy yo, aunque creía que te había pedido que me llamaras por mi nombre, Rainer - comente con una sonrisa en el rostro mientras me acercaba un poco a el de forma divertida, entrecerrando levemente los ojos, alce una mano hasta su rostro dejando esta sobre la mejilla contraria mientras lo miraba fijamente- Es la primera vez que soy capaz de ver tus ojos sin esas lentes oscuras - mencione ladeando levemente el rostro, observándolos como una niña pequeña que había hecho el descubrimiento de un gran tesoro.
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Re: Confusa calidez [Privado Rainer]

Mensaje por Rainer Anderberg el Sáb Ago 20, 2016 10:13 pm

Ya veo, entonces me alegra saber que no le duele —replicó con una sonrisa el Anderberg.

Cierto era que había podido apreciar que la herida no era de gravedad alguna, pero escucharlo por labios de la jovencita fue una carga menos para su preocupación. Y es que el albino no podía evitar sentir simpatía por los demás, por más herméticos u oscuras almas que ocultaran tras de sí, y cualquier ser vivo que saliera dañado era digno de ser tomado en consideración. Era por eso que había actuado de aquella forma ante la estudiante, sobre todo porque no se trataba de una desconocida. Había sido su pareja en un baile de máscaras, un par de inviernos pasados, y aunque tras ese convivio no había tenido oportunidad de encontrarse con ella salvo en unas escasas y muy cortas ocasiones, le era imposible para él olvidarse de aquellos que en algún momento lograron entablar amena charla con el príncipe de Dinamarca, dato admirable de ser notado tomándose en cuenta que día a día tenía que tratar con cientos de personas variadas entre sí, espirituales y humanos; alumnos, sirvientes, docentes y compañeros por igual.
El rostro de ella en cuestión no se le había olvidado, aun si hubo un tiempo en que le perdió por completo el rastro y no supo de su paradero, creyendo así que había dimitido de la institución. Era grato encontrarse de nuevo con tan simpático ser. Y más aún descubrir que ella igual le recordaba.

Por supuesto que la recuerdo, señorita, fue una espléndida velada aquella que compartimos en el baile de máscaras —respondió con una sonrisa cortés en los labios—. Me da gusto también volver a verla, había pasado un tiempo considerable desde nuestro último encuentro, ¿las cosas han marchado bien en su vida? —pero ni bien tuvo oportunidad el espiritual de formular aquella pregunta cuando su mejilla fue tomada de aquella forma tan gentil, obligando a mirar a la criatura frente a sí directamente a los ojos, abriendo los suyos un poco más de lo normal por la sorpresa ante tan inesperada acción ajena. Pestañeó un par de veces, confundido, aunque una sutil sombra oscureció su mirada ante aquellas palabras. No le gustaban sus ojos, siempre había tenido un efecto magnético y poco deseado para las demás personas... era por lo mismo que siempre solía cubrirlos, para evitar que los otros se sintieran atraídos por tan insignificante particularidad suya. Le hubiese gustado que con aquella chica fuera diferente. Sin desaparecer la sonrisa amable de sus labios, tomó de la muñeca contraria con suavidad y la apartó de su propio rostro, en un gesto natural y no descortés. La cercanía repentina le había puesto un poco incómodo, por lo que tampoco era de extrañar que Rainer desviara la mirada para perder el contacto visual. Aun así, no retrocedió—. Lo siento, señorita Eadem, pero si alguien nos viera podrían malinterpretarlo. De igual forma recuerdo su petición de tiempo atrás, pero no puedo permitirme ser tan liberal con los estudiantes o podría ganarme una reprimienda —su sonrisa se acentuó, más relajada—, sin embargo, creo que no tengo problema en tutearte si no hay nadie rondando. ¿Qué te parece si damos una vuelta por el jardín? Así podrás contarme qué ha sido de ti en este tiempo...
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Re: Confusa calidez [Privado Rainer]

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