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A music's secret [Priv. Dai]

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A music's secret [Priv. Dai]

Mensaje por Markus Vilhelm el Dom Ene 31, 2016 9:30 pm

Acababa de llegar a esa academia como quien decía, y realmente no es como si hubiera sido mal aceptado en las clases ni mucho menos, pero... había algo que destacar: a pesar de todo, Markus no había asistido antes a clases en un colegio o institución parecida. Todas las clases que había recibido habían sido individuales y entre las paredes siempre vigiladas de la mansión donde residía su familia. Por eso, de golpe, pasar a estar rodeado de gente como quien dice y verse de golpe en un trabajo por parejas pues...todo le desconcertó un poco. ¿Cómo haría? ¿Se las arreglaría bien? Ante todo...había un gran temor en su mente: ¿sería, para su compañera, una molestia?

Una mezcla de emociones se agrupaban en su mente: expectación, emoción, casi impaciencia pero, a su vez, también cierto temor a no llegar a las expectativas pedidas, el resultar ser un inútil y hacer que el trabajo no saliera bien... todo aquello hacia que se sintiese algo inquieto, pero no por ello con menos ganas de ponerse a ello. Quizás, pudiera parecer un niño que esta esperando a poner toda la carne en el asador, y no se engañaba. Markus, a pesar de la mala imagen que tenía de sí mismo, no era alguien débil de voluntad, si no todo lo contrario. Total... no perdía nada por esforzarse e intentarlo, ¿no?

Y por eso allí estaba él, sentado en el pupitre de una de las varias clases dispuestas en el edificio de música, esperando a la que sería su compañera para aprovechar el horario que tenían en esa sala, pues allí había un piano y todo lo necesario que se pudiese pedir. Y realmente, aunque había llegado pronto a la clase, había sido porque había tenido suerte y porque había salido como una hora antes de lo debido para poder habituarse a cada pasillo y cada desvío de sentido, memorizar aquello bien ya que...él necesitaba eso, era imposible que pudiera saber cual de las clases era por las indicaciones visibles, ya que que los rojizos y hermosos orbes, como dos rubíes tallados, solo mostraban en su mente una oscuridad eterna e indisoluble. Mas una vez llegó a la sala adecuada, sonrió ampliamente, satisfecho por haberlo logrado, y en calma se acercó al primer pupitre que encontró con sus manos para poder retirar un poco la silla y poder sentarse. Pero por eso mismo, rápido se cansó de sencillamente esperar en silencio. No pasaría nada porque él empezara un poco antes a trastear con el piano...¿cierto?

Un momento quieto, escuchando que nadie estaba cerca como haría un niño que piensa una travesura, y acabó por incorporarse para comenzar a tantear con sus manos los objetos y muebles cercanos. Si mal no recordaba...ah, ahí estaba. Rápidamente llegó el suave tacto de la superficie del piano, y poco después, con su otra mano, una nota resonó por la sala debido a la tecla que había pulsado. Y nada más aquella nota llegó a su fino oído, una suave sonrisa curvó sus labios, buscando a su vez el taburete que no debería estar muy lejos. Posicionado, con los pies sobre los pedales y sus finos dedos sobre las teclas, comenzó a pulsar algunas en busca de saber donde posicionarlos inicialmente, ya que otra guía no tenía. Y una vez ese protocolo se acabó... fue cuando una sencilla y dulce melodía sacada de las cuerdas pulsadas del piano rompió el completo silencio de la sala. Ah...que agradable era aquello...realmente...para aquel joven de albino cabello, la música era algo más que un simple gusto.
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Re: A music's secret [Priv. Dai]

Mensaje por Dai BelleRose el Mar Abr 05, 2016 5:37 am

¡Iba a llegar tarde!
Ese fue el primer pensamiento que cruzó por mi mente cuando finalmente traspasé corriendo el enorme portón con rejas de hierro sólido. ¿Pero qué más podía hacer, si tenía que trabajar aquella misma tarde? Y aunque traté buscar que me cambiaran el día libre para hoy, me fui imposible conseguir tal cometido. Tenía un gerente al que le encantaba explotar a sus empleados, eso era seguro.
Pero por quien realmente lo lamentaba era por el chico albino que me había tocado como compañero para un proyecto. ¿Se enfadaría mucho por hacerlo esperar? Esperaba que no, porque iniciar con el pie izquierdo nuestra relación sería una pésima idea. Tenía entendido que era nuevo, como yo, pero había logrado recaudar un poco de información sobre su persona: un chico adinerado y que había pasado gran parte de su vida confinado en las cuatro paredes de la residencia familiar. Y el mayor dato curioso de él era su incapacidad para ver, pero eso no venía al cuento; mientras fuera una persona de buen carácter y con amor al arte, podría conseguir que le viera con buenos ojos. Mientras no fuera un hijo de papi... bueno, me daría por bien servida mientras no fuera uno de esos.
Corrí como alma que lleva el diablo por los enormes jardines hacia el edificio de música y danza, ¿por qué aquella academia tenía que ser tan horrorosamente grande? ¡No me estaba ayudando en lo más mínimo! Entré por la puerta principal de la construcción y subí las escaleras de dos en dos hasta el tercer piso, allí donde se encontraban las aulas que solían destinar para las prácticas de los alumnos. Tomé el pasillo izquierdo, correspondiente de música, y busqué el número del aula con urgencia hasta que di con él. Iba a entrar de forma estrepitosa, con la misma velocidad que llevaba desde que había bajado del transporte que me había traido desde la ciudad, pero un cálido sonido me hizo frenar en seco. Abrí los ojos con sorpresa, dudando con respecto a si era la hora adecuada o el lugar indicado, ¿me habría equivocado? Negué, segura de que ese no era el caso. Entonces, ¿por qué? El salón estaba ocupado por alguien más, eso era más que obvio, el sonido arrancado al piano y resonando por el pasillo lo confirmaba. Entonces debería tratarse de mi compañero, probablemente.
Me apoyé sobre la pared, justo a un lado del umbral, y me permití recuperar el aliento mientras me deleitaba con aquella interpretación ajena. Y mientras escuchaba el inicio de la misma, una idea repentina se presentó en mi mente y me hizo actuar de forma impulsiva. De modo discreto, una vez que fui capaz de respirar con mayor normalidad, me adentré en la estancia y contemplé el perfil que aquel albino me ofrecía, concentrado sólo en lo que hacía. Y fue así como comencé a darle letra a aquella hermosa melodía, entonando con suavidad y deseando por dentro que mi compañero de trabajo no fuera a sentirse invadido en su espacio íntimo y cortara así con aquel momento sagrado de inspiración.
Me encaminé hacia donde el piano estaba y poder apreciar mejor a Markus, contagiándome de la dedicación del contrario y así haciéndola mía. Pero en ese instante cualquier cosa sobraba, los únicos que interesaban eran los sentimientos de ambos, interpretados de maneras distintas pero unidos de alguna forma mediante aquella expresión artística.
Le di la espalda y me recargué en el costado del piano, a ojos cerrados hasta que aquello se diera por terminado.
Alguien que podía explorar tan profundo en la música no podía ser una mala persona. Quizá, al final, no sería tan difícil para nosotros el entendernos.


Melodía:


Off: ¡Perdona si me vi muy atrevida seleccionando la canción y así!, imagina que es sólo piano(? E igual si te desagrada, avísame para rehacer post~~
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Re: A music's secret [Priv. Dai]

Mensaje por Markus Vilhelm el Miér Abr 06, 2016 2:41 pm

Si...en ese momento era solo él y aquel instrumento que se encargaba de dejar escapar los sonidos que aquel albino le pedía con sus finos dedos. Y aquella melodía seguía invadido la sala y probablemente parte del pasillo, haciendo que cualquier otro sonido pudiera quedar completamente eclipsado. Pero eso fue hasta que escuchó una voz. Sí, una voz que...estaba cantando.

Parpadeó con desconcierto, que duda cabe, pero...aquello no hizo que detuviera sus actos, si no que tras ver como esa agradable voz femenina se acoplaba perfectamente a la propia melodía que él estaba formando, una dulce y hermosa sonrisa curvó los labios del albino, haciendo que cerrara aquellos rojizos y vacíos orbes en una suave expresión que acompañaba por completo el momento. Aquello...le había sorprendido, pero sobre todo le había agradado mucho. ¿Cómo decirlo? No había tenido ocasión previamente de tocar junto a alguien que acompañara su música, por lo que estaba acostumbrado a reproducir solos de los instrumentos que sabía manipular. Y descubrir que, aquellos sonidos que él podía reproducir con sus actos podían acompañarse de tan hermosa forma por una vez le gustó.

Claro, para alguien como Markus, el sonido de una melodía, de las voces, adquiría muchísimos más matices que para una persona normal, y por tanto, era normal y obvio para él prestarles tanta atención y que, sencillamente, le cautivasen. Por eso...cuando sintió que la canción ya podía mitigarse, no dudó en hacerlo, pero en todo momento teniendo en cuenta la presencia ajena, dejando que ambas partes fueran las que acabaran con la canción, tanto sus dedos que dejaron de pulsar las teclas con unas últimas notas tras escuchar los últimos retazos de la voz de aquella joven, ya que...en ningún momento dudo de aquello, ya no solo por la voz, si no también por el aura que era capaz de percibir.

Y una vez se mantuvo en silencio la sala, por unos instantes solo, fue cuando giró un tanto su torso, dirigiéndose hacia donde creía que se encontraba ella, y comenzó a aplaudir con una amplia y sincera sonrisa adornando sus labios.- Eso fue fantástico -pronunció con cierta emoción aún en su suave voz aun siendo la de un chico. Y claro, aunque el aspecto de aquel joven no se podía decir que fuera masculino, tampoco había dudas en que fuese un varón. Pero...él no tenía manera de saber como era la otra persona y, de alguna forma, eso hacía que se fijara en otros aspectos de las personas con la que podía tener trato. Y aquello, también de alguna forma, hacía que su personalidad fuera prácticamente sincera y natural, sin ningún tipo de prejuicios ni nada que pudiera manchar su conciencia.
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Re: A music's secret [Priv. Dai]

Mensaje por Dai BelleRose el Dom Ago 14, 2016 12:25 am

Al finalizar con la canción, me mantuve en la misma postura incial y con los ojos cerrados, pudiendo percibir aún el retazo de aquellos últimos acordes arrancados al piano y poco a poco ir mitigándose hasta ser sepultados por el silencio apabullante. Y aún así, no moví ni un sólo músculo.
¿Cuántas veces en la vida uno podía disfrutar de tan amena atmósfera, cargada de tranquilidad? No muchas, y menos si se tenía en cuenta mi ajetreada vida: sola, estudiante becada que tenía que trabajar para solventar sus propios gastos personales dentro de aquella enorme institución de gente ricachona. Tenía que mantener unas calificaciones impecables si no deseaba perder el apoyo financiero donado para la causa, al tanto que llevaba una doble vida al ser una maid en una cafetería otaku de la ciudad. Nadie podía enterarse a qué me dedicaba o sería con mayor razón el objeto de burla ajena, si de por sí ya me trataban cual basura sólo por no estar en el mismo nivel socio-económico que mis compañeros... Y muy poco me podía importar lo que aquellos estúpidos alumnos pudieran creerse de mí, si preferían sentirse superiores por poseer dinero y no neuronas en el cerebro, bien por ellos. Sin embargo, el romper narices constantemente también me traería problemas con los directivos... Así que bajo esa perspectiva, tenía que morderme la lengua y cruzarme de brazos. Buscaba, en cambio, otros medios para demostrarles mi valía... Era hilarante cuando más de alguno llegaba a quedarse mudo ante mis presentaciones o bastos conocimientos en la música; claro que esto último no se adquirían mediante el talento, así que pasaba noches enteras en vela mientras estudiaba hasta el más mínimo detalle de solfeo, armonía y técnicas vocales.
Así que sí, agradecía un momento de paz como aquel, en el que me podía ver libre de ese yugo y ser yo misma, olvidarme de lo demás. Aunque fuese sólo unos segundos, justo lo que duró el silencio, tras tan maravillosa interpretación en conjunto, antes de que unos aplausos entusiastas me sacaran de mis cavilaciones y me provocaran un ligero respingo, sea dicho de paso, al no esperármelos. Por un seguno olvidé que no me encontraba sola en el aula.
Contemplé el perfil y facciones de aquel albino, que no lograba enfocar su vista con exactitud a donde yo me encontraba al carecer de esta, y no pude evitar sonreír con sinceridad ante tan refrescante presencia. Mis temores iniciales habían estado infundados, aquel muchacho parecía ser simpático y amigable. Nadie que pudiera arrancar tan soberbias y nostáligicas notas a un instrumento, podría tratarse de una mala persona. O al menos de ello siempre me había convencido.
Lo fue, ¿verdad? —cerré los ojos una vez más, suspirando de alivio al tanto que mi sonrisa se acentuaba un poco más—. Lamento haberme entrometido en tu magnífica interpretación, pero tampoco me arrepiento de ello. De igual forma agradezco el que no te detuvieras, sólo así fuimos capaces de escuchar algo tan maravilloso.
A pesar de que sabía que mi acompañante era incapaz de observar mi sonrisa, estaba segura que sí podría percibir esta a través del timbre de mi voz, por lo que no dejé de sonreír. De forma calmada me separé del piano y rodeé lo que me faltaba de este para llegar a su lado, posando con suavidad mi mano en su hombro para que se percatara, sin asustarle, que estaba a su lado. Después tomé la mano diestra ajena y le di un ligero apretón amistoso a modo cortés de presentación.
Soy Dai BelleRose, tu compañera de clases. Estaré trabajando contigo para este proyecto en conjunto... —lancé un quedo suspiro, al tanto que me permitía relajarme frente a la presencia del joven—. La verdad es que tenía un poco de temor por descubrir qué clase de persona sería mi compañero... Temía que fueras uno más de esos pomposos que suelen abundar en estos pasillos, así que es un verdadero gusto conocerte y ser tu compañera. Si fuimos capaces de crear algo tan lindo de forma improvisada, ya puedo imaginarme qué cosas grandiosas podremos armar juntos —guiñé el ojo, amistosa.
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