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He soñado contigo [Priv. Dai]

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He soñado contigo [Priv. Dai]

Mensaje por Étienne K. Galles el Mar Ene 26, 2016 6:46 pm

He soñado con ella, otra vez. El mismo sueño que se repite una y otra vez, estamos jugando en el patio de recreos de la escuela en la que estábamos de niños. Y una mano gigante se la lleva. Yo voy corriendo detrás de ella, intentando alcanzarla. Pero, al final, solamente termina yéndose lejos sin oportunidad de volver. Y eso es bastante incómodo para él, aceptar que ella está lejos. Que sin importar que haga, ella siempre terminará alejándose sin pensar en sus sentimientos. Étienne no estaba seguro de cuantas veces ha tenido ese sueño y cuantos intentos ha hecho para alcanzarla, por desgracia, nunca es suficiente para él.

Dentro de su diario, escribe detalladamente el sueño. Como comenzó, que hizo y como terminó. Siempre es igual, siempre termina lejos de ella. Y por más que intenta alcanzarle, ella termina más y más lejos. Quizás se pregunten el motivo por el que Étienne escribe todos sus sueños referentes a Dai en su diario. Es porque está recolectando toda la información que pueda conseguir sobre ella. Está buscando la forma de encontrar todos los datos que pueda para conseguir inspirarse para su nueva historia. Una historia real, la historia de su amor unilateral por Dai, aunque podría convertirlo en la mejor historia de amor existente con sus toques de fantasía, si Dai le correspondiera. O al menos pudiera verle.

Va a escribir la historia y la va a ilustrar. La enmarcara y se la regalara a ella. Estaba seguro de que sería un éxito y creía que al menos ella podría perdonarle por la tragedia que habían cometido sus padres. No quería que por algo tan estúpido como sus entrometidos padres, todo valiera con ella, no quería perderla por algo así. Estaba seguro de que al menos podría mejorar algo, pero en fin, no es que tuviera formas de explicar todo lo que estaba sucediendo, aun no era capaz de procesarlo. Él pensaba que Dai le odiaba y por eso no contestaba sus cartas ni le enviaba nada en repuesta, pero no era así, ella en realidad seguía queriéndole y enviándole información sobre ella. Se sentía tan mal, y ahora había intentado encontrarla por todas partes, pero no había podido verla en las instalaciones de la escuela.

Después de aquella pesadilla repetitiva, había salido a los jardines, estaba escribiendo y tenía mucho humor para el inicio de la historia. Había dibujado unos bocetos, una niña que se parecía mucho a Dai, pero no era tan bueno dibujando, así que tendría que pedirle ayuda a alguien de arte. Si es que encontraba a alguien de arte que quisiera ayudarle. Estaba bastante tranquilo y luego… Como por arte de magia, vio a una chica que se parecía demasiado a ella.

¡Dai!— Gritó, y tan pronto como lo hizo, se escondió tras unos arbustos, nervioso por su atrevimiento. Se preguntaba si ella le reconocería. Si ella sabría quien es.
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Re: He soñado contigo [Priv. Dai]

Mensaje por Dai BelleRose el Dom Feb 14, 2016 6:20 am

Aquel era un hermoso día como para quedarse uno encerrado en el interior sin hacer nada de provecho, y aún si no lo fuera definitivamente no me torturía de aquella forma, escuchando interminablemente una charla prolongada a dos horas sobre la historia del arte. ¡Nadie podía ser tan masoquista! Así que, como siempre, logré la manera de escaquearme de la aburrida rutina que me esperaba aquella mañana y en sigilo me dirigí a los jardines, buscando un sitio idóneo donde no pudiera ser reconocida por alguien que supiera que mi verdadero itinerario difería de ese.
Al fin di con un frondoso árbol, cerca del auditorio y que lograba encubrir perfectamente mi ubicación. Me recargué sobre el tronco, sentándome a sus pies, y comencé a enfrascarme en la lectura de unas partituras que componía en esos momentos, haciendo arreglos aquí y allá y nunca conforme con el resultado final. ¿En verdad era tan difícil componer una canción? Pues parecía que sí. Tras una media hora de estar centrada en ello, al final terminé dándome por vencida y haciendo a un lado mi material de trabajo. En cambio alcé mi mirada al cielo despejado y me sumergí en su contemplación, permitiendo que me condujera a través de las memorias, unas muy lejanas a donde me encontraba hoy en día.
¿Qué habría sido de Ennie? No es como si hubiera esperado una respuesta a mi última carta, pues desde hacía tiempo atrás me había resignado a que la amistad entre nosotros ya no existía, al menos no por parte de él. Recogí mis piernas y me las abracé, apoyando mi barbilla sobre las rodillas y ahora con la vista al frente, con aire pensativo y ausente. Sabía cuál era la realidad, y no valía la pena lamentarse, pero en el fondo seguía doliendo y un deseo callado de verle deseaba resurgir. Pero aquello era imposible, su vida estaba hecha ya en Francia, una donde yo jamás podría encajar. Tenía que buscar otra cosa qué hacer, lo que fuera, para evitar que la melancolía hiciera mella en mí como en antaño. No valía la pena, me decía a mí misma, pero a veces los sentimientos no hacían caso a la razón. Y estaba allí, recordando nuestros momentos juntos, desde que nos habíamos conocido y sólo éramos unos críos hasta el día exacto de nuestra partida, cuando ya no nos volvimos a ver. ¿Quién hubiera dicho que aquella sí iba a ser la despedida definitiva, a pesar de ambos engañarnos con promesas falsas? Incluso el contenido de sus cartas hoy en día me las sabía de memoria; de aquellas que me había enviado, por supuesto.
Contuve un suspiro y me reprendí a mí misma. Me estaba comportando como una criaja estúpida, así no era yo. Hora de trabajar una vez más. A punto estuve de retomar mis labores una vez más cuando mi nombre fue pronunciado de aquella forma tan desesperada. El desconcierto me hizo alzar el rostro con velocidad y contuve la respiración, expectante. Aquello me había asustado, y la voz que se había levantado provenía justamente a mis espaldas, al otro lado del árbol. Fruncí el ceño, con recelo. ¿Un acosador acaso? Ya vería ese maldito lo que le pasaría de ser eso. Mi vista se topó con una chica que caminaba por el sendero más cercano  y no hizo falta mucho para que mi cerebro terminara de atar cabos. La habían confundido conmigo.
Ladeé ligeramente el rostro, crítica.
¡Ni siquiera se parece a mí, maldita sea! —exclamé al fin con cierta molestia. ¿Qué idiota habría podido confundirla conmigo? Me incorporé y sacudí mi ropa, para quitarme el exceso de tierra. Había escuchado ruido en los arbustos al costado del árbol segundos después de que aquella voz lanzara su grito ahogado. Allí estaría el culpable, fijo.
Con discreción, para no alertarle, me acerqué a estos y sin previo aviso los aparté de un brusco movimiento, dispuesta a fulminarle con todo el poder de mi mirada... pero tras unos segundos de observación, eso no fue así. Sólo contemplé aquel rostro, atónita.
Tú... ¿Quién eres?
La respuesta no me iba a agradar...
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Re: He soñado contigo [Priv. Dai]

Mensaje por Étienne K. Galles el Vie Mayo 20, 2016 3:51 am

Desde el día que entendió el motivo por el que la perdió, no pudo dejar de pensar que había perdido su mejor inspiración. Ella era la persona por la que escribía, la persona a la que iban dedicadas todas sus historias. Dai siempre había sido su mejor y única amiga. La que sabía que en realidad le quería por lo que era y no solamente por lo que mostraba. Porque Étienne siempre fue un chico muy cerrado, muy tímido y muy nervioso. También era el hijo obediente que todo padre quisiera, pensando de ahora hacia atrás, había cambiado mucho. No estaba seguro de que si ella lo volvía a ver, lo reconociera, no quedaba mucho del antiguo ‘Enny’, que ella había conocido tiempo atrás. Y no estaba seguro de que quisiera volver a serlo, aunque por dentro continuaba siendo igual de tímido, siempre era malo con las relaciones humanas y al menos lograba que la gente se apartara de su lado.

Ni siquiera sabía lo que iba a hacer si aquella chica era Dai, en realidad. Se quedó contra el árbol, con el corazón latiéndole como desquiciado, no podía tranquilizarse y sentía que en cualquier momento iba a terminar teniendo un ataque. Pero, necesitaba voltear la mirada hacia ella, para asegurarse de que fuera la persona que pensaba. No iba a ocultar que tenía miedo. Ella siempre había sido de personalidad fuerte y sabía que sin importar que comprendiera que la situación en la que se encontraba era diferente, pasaría un tiempo antes de que ella pudiera entender que el verdadero problema habían sido sus padres y si desinterés en que ellos mantuvieran una amistad solamente porque la familia de Dai había perdido su fortuna, no sabía cómo dirigirse a ella porque aún le daba miedo su reacción, él no podría vivir bien si ella terminaba rechazándolo, pero sabía cómo recuperarla. Escribiendo, ella era su musa y su primera lectora, desde siempre y él deseaba que leyera todas esas historias ocultas debajo de su cama, esperando por alguien que las leyera. Tenía talento, pero no podía hacerlo si ella no las aprobaba primero.

Se sobresaltó cuando escuchó una contestación jodidamente cerca de él, su primer pensamiento fue huir, tenía que hacerlo, porque si aquella chica que se alejaba no era Dai, significaba que ella estaba muy cerca de él. Jugó con el piercing del labio, empujándolo de adentro hacia afuera. Se levantó de golpe pasándose una mano por sus despeinados cabellos y cerró de golpe el cuaderno que llevaba en brazos. Se quedó en silencio cuando observó a la chica que se acercaba a él. Le dijo que no se parecían y Étienne casi se queda sin respirar. Pero recordó que ella podría matarlo. No, lo mejor era fingir que no sabía quién era ella.

¿Quién eres tú?— Cuestiona, intentando ser rudo y serio, desafortunadamente para Étienne, no lo consigue. Traga la saliva y accidentalmente deja caer su cuaderno, se agacha para recogerlo y pensar en que le va a decir a la chica.—Solo soy un… estudiante… Mi nombre, mi nombre…— Se queda tartamudeando, pero después decide que lo mejor es alejarse de ella.—En realidad, no quieres conocerme.— Levanta la mirada hacia ella y hace una mueca entre susto y seguridad.—Te conozco, pero no quiero que conozcas a la persona que soy ahora.— Sabía que no iba a librarse de ella, pero aun así intentó alejarse.—Mi nombre es Étienne… Puedes llamarme Kane, es mi segundo nombre.— Le mostró una leve sonrisa y se fue lentamente, aunque quería echarse a correr. Joder, ¡¡era ella!!

La melodía despedida por los auriculares, le demostraba exactamente lo que pensaba en ese momento.

I hate what I've become
The nightmare's just begun
I must confess that I feel like a monster!

La canción del reproductor:
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Re: He soñado contigo [Priv. Dai]

Mensaje por Dai BelleRose el Lun Jul 04, 2016 6:44 am

Mi mirada se fue entrecerrando a medida que el otro obtenía el coraje para encararme. Esperen un segundo, ¿había escuchado bien? ¿El sujeto ante mí pretendía ser rudo? ¿Desde cuándo? Cierto era que había crecido y cambiado, y no sólo en el aspecto físico. Se necesitaban agallas para perforarse la cara y dejarla peor que un alfiletero, pero eso a mí me venía sin cuidado. Era el intento de mostrarse agresivo lo que me había sacado de quicio en un inicio, y quizá fuera del partido sólo por unos segundos. Porque sí, aunque la mona se vista de seda... y esos azules ojos no podían mentir aun si eso era lo que él pretendía. ¿Qué se creía? ¿Que estaba tratando con la misma cría tonta de años atrás? Estaba muy equivocado, yo también había crecido y madurado en este tiempo de distancia entre ambos. Pero sobre todo había aprendido a no confiar en los hombres ni en nadie más.
Y ahora huía, ese era el Étienne que yo conocía... siempre huyendo de los problemas, incapaz de enfrentarse a lo que le hacía incomodar. Y eso, a mi actual yo, sólo me hacía rabiar a unos límites insospechados. No fue entonces de extrañar que no tardé demasiado en librar la distancia que el contrario se imponía en marcar, con largas zancadas, y tomarle del hombro con más fuerza de la debida para así frenarle su marcha, aprovechando la acción para hacerlo girar hacia mí y tomarle de la solapa de su camisa con firmeza. Mis ojos sólo destilaban veneno y rencor puros, a la vez una determinación que mi compañero jamás podría poseer en su propia mirada. De entre los dos, ambos sabíamos quién las llevaba de perder.
Así que, Kane... ¿eh? —espeté entre dientes, como si hiciera un enorme esfuerzo para no escupirle en la cara. Acerqué mi rostro al suyo de forma amenazante, para que fuera capaz de apreciar cada una de mis facciones y descubriera en ellas que no me era para nada grato el reencontrarle, ni mucho menos el que tratara de venderme una jugada tan rastrera como esa. Sí, todo el dolor y rabia contenidos desde que llegué a la conclusión de que el otro se había olvidado de mí comenzaron a hacer mella en mí—, ¿así que sí me conoces, pero no quieres que 'conozca' al nuevo tú? ¡Ja! ¿Eso es todo lo que harás al final? ¿Huir? Creo que fue lo único que te enseñaron a hacer... —le solté de forma brusca y de un momento a otro, como si me diera repugnancia—. Tomando en cuenta que fuiste tú quien creyó conveniente el hacer borrón a nuestra amistad de tantos años, tampoco me debería de extrañar que ahora pretendas que no nos conocemos, ¿cierto, Enny? —sí, aquel apodo que yo le había puesto desde que éramos apenas unos críos... ese que ahora pronunciaba de forma marcada y con rencor, como si sólo me produjera malos recuerdos el tan siquiera mencionarle. Y así era.
¿Qué esperaba el mayor? ¿Que me arrastraría ante él, llorando y pidiendo explicaciones a su actuar pasado? ¿Que le perdonaría? ¿Que sencillamente le dejaría marchar sin dejarle experimentar ni un mínimo del sufrimiento que me hizo pasar por años? No... yo no creía en infiernos que no fueran terrenales; todo lo que uno hacía se pagaba en esta vida... y yo me encargaría de cobrárselas a este sujeto en cuestión, con altos intereses.
Coloqué mis manos sobre la cintura en una actitud defensiva mientras alzaba la barbilla con orgullo, aún penetrándole con la mirada. No, ya no era aquella extrovertida chiquilla que hacía las cosas para facilitarle la vida al pelinegro, ni tampoco esa chica a la que habían pretendido educar de buena manera al ser descendiente de una prestigiosa familia francesa. No, todo eso se borró de mi memoria el día en que tuve que aprender a valerme por mí misma, con mis propios puños y patadas. El día en que comencé a vivir en los barrios bajos y en donde sólo la ley del más fuerte dominaba. Ya no había cabida en mi vida para sutilezas ni la genitleza. Sólo una chica cualquiera, dispuesta a no dejarse aplastar por nadie.
Y por lo mismo, el que el otro supiera quién era yo, y aún así pretender desconocimiento como si no valiera nada... no se lo iba a perdonar.
¿Qué haces aquí?
Aunque, en teoría, debería de preguntar qué hacía yo allí... pues aquella academia era para gente rica, y yo no era más que una pobre becada que tenía que partirse el lomo para poder seguir allí. Ese era su ambiente, el mío no. La extraña era yo, no él.
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Re: He soñado contigo [Priv. Dai]

Mensaje por Étienne K. Galles el Vie Jul 22, 2016 2:20 am

Se quedó en silencio, no estaba prestando atención a ella, se había dado cuenta de que era completamente estúpido, ¿Cómo se le ocurría hablarle así? Ella seguramente debía estar enfurecida con él. Lo sabía, él también estaría enfurecido si fuera ella. Tenía miedo de lo que ella podría decirle o como ella podría reaccionar, ella era bastante aterradora y parecía que era una característica que había conservado con el paso de los años. Dejó escapar un suspiro, al menos lo había dicho, aunque seguramente ella estaba como una cabra en ese momento. No lo dudaba y tampoco estaba muy feliz de actuar rudo con ella, lo era, pero siempre que estaba cerca o pensaba en ella, toda su personalidad nueva se perdía, era bastante patético. Pero es que estaba frente a Dai después de años de no verla y se veía incluso más hermosa que lo que recordaba en sus sueños. Dejó escapar un suspiro, se sentía algo sofocado. Sacó su celular de su pantalón y le puso pausa a la canción. Se acomodó los cascos alrededor del cuello y guardó el móvil de nuevo.

Quería escapar. Quería escapar y volver en una máquina del tiempo para impedir que gritara el nombre de la chica que había tenido su corazón desde que perdieron el contacto. Pero, debió haber pensado que aquello no sería posible. Dai no le dejaría escapar después de verle de nuevo, no le dejaría escapar una explicación tan idiota como la que estaba dando. Él lo sabía, en ese instante, en ese preciso momento no podía escapar. Le sujetó fuertemente del hombro, le provocó un pequeño chillido de miedo, al verse amenazado, no podía golpear a Dai, en particular, a ninguna mujer. La fuerza provocó que girara sobre su propio pie y dirigiera una mirada de sorpresa hacia aquella chica. La mirada de Dai, había logrado calarle hasta el fondo, todos los huesos, se sentía triste y decepcionado de que la chica que un día le veía con alegría, ahora le viera con odio… Todo por culpa de sus padres, y aunque no tuvo la culpa directamente, se sentía culpable de no haberlo descubierto antes.

Bajo la mirada, pero no pudo evitar volver a levantarla y mirarle con cinismo. Bien, quizás lo mejor sería que ella le odiara, ¿tenía sentido explicarle todo lo que había vivido? Pensaba que no, Dai no era el tipo de persona que te perdonara por nada, para ella siempre había otros métodos. Sentía las lágrimas picando en su rostro. Se había equivocado cuando pensó que estaba preparado para encararla, quizás nunca estaría listo para ver la mirada de Dai o escuchar el desprecio con el que ella le hablaba. Había pensado que había cambiado, que era fuerte, pero seguía siendo el mismo chico con nerviosismo y llorón que era en el pasado. ¿Lo peor? Ella podía ver detrás de la capa de seguridad que demostraba, ella sabía que no tenía confianza. Ella sabía cómo destrozarlo.

¿¡Y tú, qué demonios sabes de mí!?— Su voz se dejó escapar antes de que pudiera decir algo, la voz rugía, era salvaje, como había intentado marcar antes. Quizás estaba al borde del llanto, quizás estaba arrepentido, pero no iba a dejar que ella le hablara de ese modo, no le iba a poner nuevas cicatrices a su brazo con el nombre de Dai escrito en ellas. No otra vez, si ella iba a saltar con sus conclusiones idiotas, él no la dejaría.—Mis padres son una puta mierda. Pero eso no te da derecho a referirte a sus enseñanzas de esa forma. ¡No tienes ningún derecho!— ¿No era ese el momento en que le explicaba lo de las cartas? Étienne no entendía porque en lugar de eso continuaba gritando.

Se detuvo un segundo, tomando aire, llenando los pulmones de vitalidad. Respirando profundamente en un intento de controlar los latidos desbocados de su corazón. Ella no lo entendía, y si no lo entendía, él no sabía si debía explicarlo. La distancia había cambiado a ambos, él había renunciado a todo en su familia por ella y se había vuelto más frío, más seco, más rebelde. Ella, en cambio, era como verla de nuevo. Pero enfurecida, era como saber que la chica de la que se enamoró estaba ahí, pero no para él. A él solamente le había tocado aquella furia, aquella pequeña fracción de lo que solía ser su querida Dai.

¡¡Tu no entiendes nada, Dai!!— Exclamó, no era consciente de si estaba llorando o no. Pero sus manos, sujetaron suave, pero firme, los hombros de la chica. Sin intención de soltarle.—Tú me conocías… ¿Por qué dejaría de hablarte?— No dio tiempo a las respuestas, tomó aire y continúo hablando.—Yo te escribí todo el tiempo. Me emocionaba cada vez que tenía una carta tuya.— Bajo la mirada, misma que le había mirado desafiante con anterioridad.—No paso mucho para que dejara de recibir las tuyas, me deprimí. Pensé que te habías cansado de mí.— Reprimió un gemido, sabía que su voz se había vuelto más débil, por el dolor en la garganta.—Yo… Yo solo vine por ti.— Terminó confesando, y al mismo tiempo, le soltó los hombros. Ella no le haría caso si la tomaba tan violentamente. La quería, pero ella no a él, ya no más.—Además… Necesitaba un cambio de ambiente.— Si ella no quería hablarle ahí, él continuaría apoyándole desde lejos, porque era lo que ella merecía.—Aunque, creo que ya somos demasiado diferentes para encajar de nuevo.— Apretó las manos hasta encajarse las uñas en las palmas. Se sentía sofocado.
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Re: He soñado contigo [Priv. Dai]

Mensaje por Dai BelleRose el Dom Ago 14, 2016 1:30 am

Entrecerré la mirada y le dejé despotricar todo lo que quisiera. Total, eso a mí poco me podía interesar. ¿Que qué sabía yo de él? ¿Qué derecho tenía yo de meterme con él y su familia? Ninguno, esa era la verdad. No sabía nada de él, aunque hubo un tiempo en que creí que sí lo hacía, pero ahora que había descubierto que estaba equivocada, poco me importaba conocer al viejo, nuevo o incluso futuro Étienne. No me interesaba nada de él ya, y eso era lo que me quitaba el derecho de reclamarle. Sin embargo toda aquella rabia y decepción ahogadas en lo más fondo de mí durante años me daban el valor suficiente para encararle aun si ya no estaba en mi derecho hacerlo. Porque lo repudiaba, porque deseaba que sufriera la milésima parte que yo sufrí en aquella época.
Le sonreí, con total sorna ante la ironía y contradicción de mi 'amado' amigo de la infancia. ¿Me estaba diciendo que sus padres eran una mierda, pero que no podía meterme con su método de enseñanza? ¡Si él mismo los estaba insultando! Yo lo único que hacía era resaltar lo evidente: era un cobarde, lo único que sabía era huir. Se creyó capaz de, tras todo lo que hizo, venir ahora a soltarme ese sin fin de estupideces y largarse tan campante como siempre. Si ese era el método que aplicaba para tratar a los de su misma especie social, pues conmigo se las iba a ver más que negras. Así que le dejé hablar, sin apartar ni un instante mi mirada oscura de la clara de él al tanto que mis labios se curvaban con desdén, con esos sentimientos entremezclados que había tenido guardados por años, listos estos para salir a la luz a la más mínima oportunidad.
Pues bien, esa oportunidad ya había llegado.
Le dejé que me tomara de los hombros, sin embargo mi mirada se afiló de tal forma que le dejaba en claro que si no era él quien las apartara, yo terminaría por cortarle las manos para que no volviera a tener la osadía de tocarme de nuevo. Por fortuna, poco después las dejó caer, en el momento en que creyó que ya se había desahogado lo suficiente. ¿Ya había terminado? Pues bien, de nuevo tocaba mi turno y no dejaría que saliera tan impune como estaba acostumbrado a salir. Ni siquiera me tomé la delicadeza de comprender sus palabras, para mí sólo eran sonidos huecos sin significado que entraban por mi oído izquierdo y salían por el derecho. No representaban nada, no eran nada.
No te creo —sentencié de forma categórica, mirándole con frialdad y tras aquel breve silencio asfixiante que se había formado entre ambos desde que él terminó de hablar. Alcé de nuevo la barbilla con orgullo, no estando dispuesta a dejarme pisotear de nuevo por nadie; ni por mi padre, ni por Étienne, ni por ningún hombre. Yo ya no podía, ni quería, creer en el género masculino—. No te creo por la sencilla razón de... ¿cómo podría hacerlo? Una de las personas que más me hicieron daño en el pasado, ¿diciéndome ahora que si está, es por mí? —reí, forzada y amarga—, no me hagas reír... ¿No acabas de decirme que 'mágicamente' dejaste de recibir mis cartas y que esto te desanimó? Y ahora me dices que estás por mí, ¿cómo sabías de esto si no fue mediante mi última carta? Deja de ser patético, no eches por tierra la poca dignididad que puede quedarte, y no trates de verme la cara de pendeja que sabes que no lo conseguirás, si es que en algo recuerdas cómo soy yo. Yo dejé de recibir tus cartas y aun así seguí escribiéndote día con día sin falta. Durante todos estos años... hasta que aquella en la que te di noticia de mi traslado a Idarion fue la última. En cuanto la deposité en el buzón, en ese preciso instante hice borrón y cuenta nueva, un reinicio en el que tú dejaste de aparecer en mis recuerdos. Ahora estoy iniciando una nueva vida y, si estás aquí para burlarte de mí, no te lo voy a permitir. No voy a dejar que ningún otro hombre vuelva a traicionarme como lo hicieron primero mi padre y luego tú —y esa sería mi última palabra.
Podía fingirme lloriqueos, podía insultarme, podía hacer lo que quisiera... sus tretas no funcionarían conmigo ya. Y si realmente pensaba de esta forma, ¿por qué tras todo dolor, rabia y odio dentro de mí se escondía un pequeño retazo de esperanza? ¿En el fondo aún podía creer en las palabras de aquel zopenco bueno para nada?
Cerré los ojos y respiré profundamente un par de veces, traté de serenar mis emociones y mantenerlas a raya, de hacer un poco menos evidente el desagrado que sentía por el pelinegro. ¿Y si en verdad él...? En verdad nada. No había justificación para nada, incluso aunque fuera una víctima de sus padres, como había dicho, al igual que yo... ¿Por qué no vino a verme y decirme de frente cómo sucedieron las cosas en realidad?
Porque era un tímido, cobarde y bueno para nada... Y eso yo ya lo sabía de mi tiempo como amiga suya, cuando niños.
Volví a abrir mis ojos para esta vez fijarlos en los ajenos de forma calmada y neutral.
No puedo creerte, ni tampoco confió en tí, Étienne... Pero si realmente es cierto todo lo que me has dicho, no seré yo quien se encargue de cerrarte la puerta en las narices. Si en verdad quieres que te crea, deberás ganarte mi confianza de nuevo... Pero te advierto que no dudaré ni un instante en aplastarte si es que acaso tus intenciones resultan ser las de lastimarme y burlarte de mí... —y tras decir esto mi mirada volvió a afilarse, de tal manera que no quedaban dudas de que cumpliría con mi amenaza en caso de que el tipo ante mí sólo deseaba utilizarme de su juguete.
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Re: He soñado contigo [Priv. Dai]

Mensaje por Étienne K. Galles el Dom Ago 28, 2016 5:23 am

No estaba seguro de la fuerza que estaba poniendo en sus dientes, mientras mordía el interior de su boca. El sabor metálico de la sangre no tardó en aparecer. Soltó el diente del orificio que acababa de crear y miró a Dai, con la ceja ligeramente levantada. Sabía que la había perdido, sabía que las cosas no volverían a ser como en el pasado. Y eso le deprimía. Pero, él seguía firme en su idea de desaparecerse de su vida, eso era lo mejor. Ellos ya no tenían por qué estar juntos, solamente se lastimaban en ese tira y afloja. Dai no daría el brazo a torcer, y Étienne se comprometió consigo mismo a no volver a rogarle a nadie por nada. Podría arruinar más las cosas hablando en ese momento, ya pensaría en una forma de demostrarle que lo que él decía, si había sucedido.

Sentía que realmente estaba cavando más su tumba con la chica. No le diría algo tan patético como «Te amo.», siempre le rogaba a Dai. Siempre iba detrás de ella como un perrito en celo. La quería, él realmente la quería en su vida, pero sabía que no era el momento y que si ellos algún día volvían a hablarse. Él tenía ese pequeño libro que tenía todas las cartas de Dai y todos los mensajes que él había escrito. Iba a escribir un libro para Dai, un libro precioso que relatara la historia de su primera amistad y de su primer amor. ”Mi nombre es Étienne, esta es la historia de cómo conocí, amé y perdí a la persona más importante en mi vida.” Ese era el inicio. No había sabido como continuar, si desde el primer momento que la vio o desde el primer momento en que hablaron, pero él la veía, siempre la veía.

Negar que su corazón había quedado intacto cuando ella le dijo que no le creía, sería una mentira. Por supuesto que desde el inicio, Étienne no pensaba que ella pudiera corresponderle, que ella pudiera entender, pero ahora estaba desconsolado, realmente quería que ella le contestara. Y al parecer, ya no sería posible. Bajo la mirada, pero la levantó, tenía que ser fuerte y tenía que enfrentarse a ella, bajar la mirada solamente le haría ver tan perdido como rehusaba verse, no quería que Dai pensara que intentaba dar pena, no quería verse débil de nuevo. Quería que ella notara que había cambiado y que decía la verdad sobre sus padres, pero… Era cierto, él se había rendido y ella había seguido enviando cartas.

Mira, Dai. Tú me conoces mejor que nadie, bueno, al antiguo Étienne.— No la tocó, ya no se iba a arriesgar a tocarla y no quería seguir haciendo una escena donde todos podían verle y malinterpretar la situación.—Yo hice muchas cosas estúpidas y me metí en muchos problemas con mis padres, en una de esas… Encontré las cartas que me habías enviado y la última carta, la que mencionaba que… bueno tu sabes.— Volvió a morderse la herida en el labio, provocando que más sangre brotara de este.—No te pido que me perdones. No te voy a rogar que lo hagas.— Su voz era seca, casi fría, pero llena de sentimientos.—Yo no voy… Yo no estoy para burlarme de ti, ¿qué acaso eres estúpida? Yo nunca podría burlarme de ti.— Estaba molesto, a punto de perder la paciencia.

I'm a nightmare, a disaster
That's what they'd always say
I'm a lost cause, not a hero
But I'll make it on my own
I've gotta prove them wrong

No quería terminar arruinando aún más, las cosas que tenía con Dai. Ellos habían prometido que siempre estarían juntos y que siempre se tendrían el uno al otro. Étienne había fallado en esa parte, debió haber notado cuando era niño, la estupidez que estaba diciendo cuando prometió escribirle todos los días, debió haber notado antes lo que hacían sus padres, pero no podía evitarlo. Ya no había nada que pudiera hacer. Solo enfrentar la situación y demostrarle a Dai la verdad. Rueda los ojos, la chica es demasiado molesta. ¿Cómo puede seguir pensando que quiere burlarse de ella? Niega con la cabeza, recogiendo su libreta y apretándola contra su pecho.

Entonces, prepárate, Dai.— Las palabras salieron por si solas, naturales, desafiantes, completamente diferente a la timidez y nerviosismo anterior.—Stay alive, for the good times, sweetheart.— Citó una de las canciones que había escrito en su tiempo libre, quizá un día permitiría que Dai la escuchara.—Creo que lo mejor es cortar el encuentro por ahora, Dai. Ya nos volveremos a ver, pero creo que fue suficiente por un día.— Deja de morderse el labio, y le observa a modo de despedida. Él está acostumbrado a verle la espalda, ¿ella se acostumbrara a verlo marchar?

Canción:
----> La canción de Étienne
---> La canción de la cita c:
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Étienne K. Galles


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Re: He soñado contigo [Priv. Dai]

Mensaje por Dai BelleRose el Miér Jun 14, 2017 10:44 pm

Le contemplé sin doblegarme, firme en mi decisión. Sería mentira decir que no me sentía confundida por todo lo sucedido, y muchas incógnitas aparecieron sin que tuviera la capacidad de darles una respuesta inmediata. Necesitaba serenarme. Serenarme y pensar, eso era lo que tenía que hacer ahora. Tratar de hallar una razón por la cual aquel chiquillo había decidido hacer acto de presencia en aquella institución. Para mí, estar aquí, representaba un pase para superarme, mi única oportunidad para ser algo con mi vida... ¿Y él? ¿Estaría allí para qué?
No pude evitar rodar la mirada con cierta ironía ante su insulto. El pobre necesitaba más presencia para que uno pudiera sentirse ofendido con sus palabras. Él era como un pequeño erizo tratando de sacar las púas para defenderse y atacar... sí, eso era para mí Étienne, una adorable criatura que el papel de depredador le quedaba muy lejos de hacerle ver bien. Reprimí el impulso de suspirar y me guardé los comentarios por aquella ocasión. Al igual que a él, estaba comenzando a fastidiarme la situación.
No tenía ni idea de lo que yo había tenido que vivir, carencias tanto económicas como de afecto, mientras que él todo lo había tenido. ¿Creerle que aún le podía importar aquella vieja amiga de la infancia la cual cayó en desgracia junto con toda su familia tiempo atrás? Imposible... No quería creerle.
Pero no sería yo quien tuviera la última palabra.
Sin dejar de mirarle a los ojos, y sintiéndome sorprendida por su resolución final, sonreí. Aquel niño...  realmente había madurado, ¿cierto? Quizá estaba yo equivocada y él tenía razón, ya no era el viejo Enny que alguna vez conocí. La pregunta que importaba en aquel entonces, ¿estaba dispuesta a conocer al nuevo él? Ya no me interesaba... eso quería hacerme creer desde el mismo momento en que nuestros ojos se cruzaron por vez primera tras todos aquellos años... pero, quizá, sólo me estaba engañando.
Quizá...
Terminé por suspirar, sin desvanecer aquella sonrisa que adornaba mi rostro, cargada de un ligero matiz irónico.
Como tú quieras, Étienne Galles... -alcé la mirada, pues la había bajado por acto reflejo cuando suspiré. Ahora mis ojos mieles se concentraron en los azules del pelinegro— me alegra que lo propuesieras, porque no tengo tiempo para sentimentalismos ni para reencuentros poco gratos. A diferencia de ti, yo tengo que esforzarme para poder mantener mi plaza en esta institución...
Sin decir nada más, tomé mi propio cuaderno con fuerza, casi imitando los ademanes del hombre ante mí. ¿Desde cuándo era tan alto? Lo recordaba más pequeño que yo, mucho más frágil y dócil.
¿Cuánto has cambiado, Étienne?
Pero no sólo él, yo también había cambiado. Tal vez nunca pudiera haber un 'nosotros' para ambos en la actualidad. Era probable que hubiésemos cambiado lo suficiente como para ya no poder congeniar como antaño. ¿Y no era lo mejor así? Todos estos años tuve que sobrevivir sin él, con sólo un doloroso recuerdo presente en mi día día. ¿Por qué aquello tenía que cambiar? Nada había cambiado, y no había necesidad de que nada cambiara... aunque por dentro, algo se estuviera rompiendo.
Di la media vuelta y comencé a alejarme, sin hacer seña de interesarme por su presencia siquiera... hasta que di una veintena de pasos, sólo en ese momento y sin detener mi andar, le volteé a ver por encima del hombro.
Estaré esperando, Enny... Demuéstrame cuánto has cambiado... Enséñame cuán equivocada he estado durante todos estos años —y con aquella sonrisa sarcástica, le dediqué una amable mirada de complicidad sólo por unos segundos, tan breve que incluso pudiera parecer que no fue más allá que un producto de la imaginación contraria.
Me alejé, sin volver atrás otra vez.
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Dai BelleRose


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Re: He soñado contigo [Priv. Dai]

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