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¿Qué carajo....? ¡¿Que alguien me explique qué nos acaba de pasar?! [Kristof Schneider]

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¿Qué carajo....? ¡¿Que alguien me explique qué nos acaba de pasar?! [Kristof Schneider]

Mensaje por Julietta Tescotti el Miér Oct 05, 2016 5:09 am

Me desperté de golpe y con el corazón acelerado debido al estridente sonido de una alarma que no me esperaba. Si no mal recordaba, aquel día era sábado... ¿A quién carajos se le ocurría activar la alarma en un día tan sagrado para el descanso? A un lunático, seguramente... Hice una mueca de dolor y me llevé la mano al cuello para darme un ligero masaje, mientras me quejaba, consciente ahora del dolor que me había provocado al sentarme sobre la cama de forma tan abrupta. No recordaba que lo tuviera tan amolido, pero lo adjudiqué a una mala postura al dormir y lo dejé pasar... En cambio estiré mi brazo para dar con el interruptor de la luz, aunque me sorprendió no encontrarlo en el lugar habitual... ¿Aún estaría adormilada? Seguí tentando hasta dar con él y accionarlo. En cuanto la luz invadió el lugar, tuve que cerrar los ojos con molestia debido a que estos se habían acostumbrado a la oscuridad; parpadeé un par de veces y lo primero que vi fue... Nada.
-¿Pero qué carajo...? ¡No puedo creerlo, estoy completamente ciega! -grité, desesperada, al tanto que me lleva las palmas al rostro y frotaba una y otra vez mis ojos con fuerza, sólo para descubrir que seguía viendo igual de borroso que en un inicio. Fue al segundo siguiente que me percaté que aquella ronca y profunda voz que había brotado de mi garganta no era, ni por asomo, la mía-. Qué carajo... -por acto reflejo me llevé ambas manos al pecho sólo para decubrir que allí... allí no había nada, cero, completamente plano cual tabla de planchar. ¡¿Y mis senos?!- ¡Pero qué carajo!
En mi apuro por incorporarme y salir de las cobijas, tropecé con estas y sin ser de ayuda mi nula visión, mi pie descalzo fue a tener un encuentro poco amigable con la pata de la mesilla de noche, arrancándome un alarido de dolor y que terminara por perder el equilibro, cayendo al suelo en posición fetal al tanto que sujetaba mi pie lastimado, revolcándome por el dolor y trayendo como consecuencia, a su vez, que golpeara una vez más el mueble y que varias cosas de este cayeran al suelo, a mi alrededor. Y aquella maldita alarma que no se callaba.
Entre mis tanteos por volver a incorporarme, mi mano fue a dar con un objeto cuya forma se me hacía familiar y desconocida a la vez. Unos anteojos, ¿qué hacían allí? Yo no usaba... Como si mi cuerpo supiera qué hacer, fui a colocármelos y sentí como seguro sintió Dios cuando hizo la luz: pude ver con perfecta claridad. Pero seguía sin entender qué demonios estaba ocurriendo, empezando en que definitivamente aquella no era mi habitación, y... y yo... Agarré con violencia aquel estúpido artefacto despertador y fui a lanzarlo al otro lado de la habitación; el sonido que hizo tras estrellarse contra la pared fue música celestial para mis oídos, y tras eso la calma volvió a reinar. Perfecto, ahora podría tratar de pensar con claridad, sin aquel martilleo molesto amenazándome con volverme loca.
Ahora tenía que analizar las cosas con calma, sólo así podría descubrir qué era lo que estaba sucediendo en realidad. Recapitulando: esa no era mi habitación, y aquel cuerpo carente de senos tampoco debía de ser mío... Ahora que podía ver con enfoque adecuado, fui a mirar cada parte de mi cuerpo que era capaz de apreciar sin ayuda de un espejo. Todo, absolutamente todo, correspondía al cuerpo de un hombre... Y uno con pésimo gusto, mira que usar esa piyama... Negué con fuerza, tratando de concentrarme una vez más. Sólo para estar por completo segura de mi veredicto, toqué sólo por la superficie mi entrepierna y tragué en seco, retirando la mano como si hubiese tocado fuego. Allí había un bulto que NO debería estar allí...
Joder.
Me puse en pie y miré a mi alrededor... cayendo en la cuenta cuál era la identidad del verdadero dueño de ese cuerpo extraño, lo supe en cuanto vi por el rabillo del ojo un alborotado mechón purpuréo. Rechiné los dientes con fastidio y fui a coger el móvil que finalmente reconocí, antes de buscar con ansiedad en la lista de contactos... Claro, no figuraba yo allí. No sabía definir si aquel hecho me ofendía, pero por ahora tenía asuntos más apremiantes que atender... Así que fui al apartado de marcación y con rapidez tecleé mi número antes de darle en llamar. En la pantalla me apareció el título de 'Mecánico' mientras entraba la llamada, y esa fue la cereza que adornó el pastel.
-Tu madre es mecánico, Schneider -mascullé con verdadera ira cuando al otro lado mi propia voz me respondió- quiero que me digas qué es lo que está pasando, AHORA.
No era momento para pensar en ello, claro, pero qué genial se escuchaba la voz encabronada de mi pastelito de mora...



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Re: ¿Qué carajo....? ¡¿Que alguien me explique qué nos acaba de pasar?! [Kristof Schneider]

Mensaje por Kristof Schneider el Mar Oct 18, 2016 2:00 pm

Por alguna extraña razón sentía que estaba durmiendo más de la cuenta ¿Acaso estaba teniendo un sueño verdaderamente reparador por primera vez en años? Parecía extraño pero no imposible, sin embargo mi organismo ya me exigía despertarme aún si la alarma no había sonado todavía.

Estiré los brazos desperezándome y pronto lancé mi mano hacia la mesita de noche para hacerme con mis gafas. Tanteé la superficie del mueble pero, extrañamente, allí no había nada ni remotamente familiar para mi tacto.

Frunciendo el ceño con desconcierto abrí los ojos y me incorporé hasta sentarme extrañado, dándome cuenta de que todo se sentía extraño a mi tacto.

Mis ojos pronto se acostumbraron a la oscuridad y, como nunca, vi tono nítidamente sin ayuda de mis gafas… Sin embargo eso no sirvió en absoluto para aliviarme, todo lo contrario, de pronto me di cuenta de que no me hallaba en ningún sitio familiar.

¿Qué había sucedido anoche? Recordaba perfectamente llegar del estudio, cenar, bañarme e irme a la cama como cualquier noche normal.

¿Acaso me habían secuestrado? ¿Había conducido dormido hacia un sitio desconocido? Alarmado caminé hacia el ventanal que daba al balcón para tratar de ubicarme geográficamente, entonces me percaté de que conocía perfectamente aquel jardín delantero.

-¿Qué hago en casa de Leone? –Inquiero extrañado para mí mismo, aunque el alivio de encontrarme en un sitio familiar hace que me lleve la mano al pecho en un gesto tranquilizador… Sensación que no dura nada cuando descubro que allí mismo se elevan dos prominentes bultos que no deberían estar allí- ¿Qué hace esto aquí? ¡Esto no es mío! –Bajo mis manos por mi cuerpo, percatándome de aquella estrecha cintura curvilínea…- Esto no es mío… -Tragando con dificultad me llevo las manos a la entrepierna notando esa planicie que debería estar en el pecho y no justamente allí- ¡ESTO DEFINITIVAMENTE NO ES MÍO!- Suelto un taco mareado  corriendo a buscar un espejo para tratar de entender un poco más.

Emití un chillido agudo cuando aquel reflejo me devolvió la imagen de Julieta, ante lo que me llevé ambas manos a la boca, tratando de acallar el horror de lo que estaba descubriendo ante mí.

-Okey… Tranquilízate… Esto tiene que tener una explicación y una solución sobre todo. –Tratando de infundirme una tranquilidad que no sentía, respiro hondo varias veces mientras intento vislumbrar en la habitación alguna pista de cómo demonios había acabado en esta situación.

En cualquier caso… Si yo estaba en el cuerpo de Julieta ¿Qué había sucedido con mi cuerpo y con Julieta misma?

-No me digas que… -Suelto una maldición de solo imaginarme que ella podría estar ahora mismo en mi cuerpo… Pero ¿Cómo? Yo era un hombre de ciencia, pero definitivamente no había explicación científica que pudiera brindarme una respuesta satisfactoria a semejante acto sobrenatural.

-Bien… por primera vez en mi vida deberé conformarme con el esoterismo…-Suspiro mirando el teléfono de Julieta dispuesto a llamarme, sin embargo me encuentro con que el aparato tiene un patrón de bloqueo.

Estoy muy concentrado intentando descifrar  cual puede ser la combinación de puntos, cuando de pronto descubro una llamada entrante.

Por la sorpresa el teléfono da varios tumbos entre mis manos, pero consigo que no se caiga, alcanzo a ver en la pantalla que aparece el mote con que Julieta me llama y debajo mi número de teléfono, entonces rápidamente atiendo en llamado, pero el saludo dista mucho de ser lo que espero.

Antes de que pueda decir nada ya se está metiendo con mi madre y por encima exigiéndome una explicación que no tengo; como sea, la voz delatora acaba por confirmarme lo que ya sospechaba: Ella se encontraba en mi cuerpo.

-Honestamente me encantaría tener una respuesta satisfactoria, pero no se nada ni tengo idea de cómo revertirlo… Creo que tenemos que encontrarnos ¿Sabes condu…? Mejor olvídalo… Tomaré un taxi hacia allí… - Enseguida desisto de mi idea de hacerla conducir mi coche hasta aquí, no solo me preocupaba su integridad al volante, sino el hecho de que si Leone nos pillaba las cosas se iban a poner mucho más perturbadoras de lo que ya eran.- No te vayas a mover de allí, Julieta… Recuerda que es mi cuerpo en el que estás y puede ser sospechoso si te pilla alguien conocido y no reaccionas como es esperado.  Por el momento solo cálmate… de alguna manera encontraremos alguna solución… -Mascullo intentando infundirle algo de tranquilidad en medio de tanta incertidumbre- Aguarda por mí… Estaré allí enseguida… -Suspiro pesadamente- Y mi madre no tiene la menor idea de mecánica…-Retruco finalmente mientras aguardo su respuesta y busco con qué vestirme encima del pijama, porque desde luego no pensaba desnudar este cuerpo que no me pertenecía… ya demasiado había tocado sin permiso-. 
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Re: ¿Qué carajo....? ¡¿Que alguien me explique qué nos acaba de pasar?! [Kristof Schneider]

Mensaje por Julietta Tescotti el Miér Nov 09, 2016 8:35 pm

Mi ceño cada vez se iba haciendo más notorio a medida que escuchaba aquella voz, mi propia voz, en ese tono calmado y como si estuviera anunciando el pronóstico del tiempo. Por todos los dioses existentes, ¿pero qué carajo? ¡¿Cómo podía actuar indiferente ante una situación de este tipo?! Quería mi cuerpo, lo quería de regreso, ¡y lo quería ya!
Comencé a mascullar con molestia, casi como si estuviera arremedando por lo bajo lo que aquel hombre me decía... estaba comenzando a desesperarme el escuchar aquel timbre de voz que reconocía como el mío, hablarme como si fuese una cría. A comparación de él, tal vez, pero que no se olvidara que él estaba en mi cuerpo y que yo, en cambio, tenía acceso a todas sus tarjetas de crédito.
-¿Ya terminaste? -repliqué con esa dura voz de barítono, alzando la mirada al techo y lanzando un quedo resoplido-, antes que nada te agradezco el voto de confianza, como si fuese a estrellar tu carro a la primera pared que se me cruce en el camino... Sé manejar, señor -¿señor? ¿me estaba diciendo señor a mí misma? Estaba alucinando ya- y de la misma manera en la que tu madre sabe de mecánica, igual yo... ¿por qué me agendaste así? Casi lo considero como una ofensa, como si estuvieras negando algo... a estas alturas hubiera preferido que me pusieras 'pequeño monstruo' -volví a suspirar-. Esperaré por ti, ¿de acuerdo? Así que por favor date prisa o no me hago responsable de lo que pueda pasar... ¿quién sabe? Tal vez me nazca la vena defensora y decida seguir tus pasos... ¿Tienes casos que presentar hoy ante la corte? Sería divertido que hiciera un mejor trabajo de lo que sueles hacer tú... -por supuesto que estaba siendo sarcástica, antes muerta que inmiscuirme a voluntad propia en tan burocrático proceder. Tomé asiento en el borde de la cama y comencé a golpetear el suelo con el telón izquierdo de forma continua, impaciente. Tras una considerable pausa volví a retormar la palabra- o quién sabe, quizá al final tengas que recurrir a un mecánico de verdad... un paseo por la ciudad me vendría bien para despejar la mente y despertar así de esta pesadilla, como ahora ya tengo carro propio... -quizá estaba siendo más maldita de lo que solía ser, pero no tenía otra forma con lo cual canalizar tanta confusión y desorden de emociones. Fue en ese momento que sentí algo sumamente molesto en el vientre bajo, cosa que me provocó tragar saliva en seco al percatarme, un segundo después, que aquella sensación que me estuvo molestando desde hacía unos minutos atrás me era familiar a la vez que diferente- Kris... date prisa, ¿sí? Tu cuerpo tiene... necesidad de ir... y... ¡y no sé cómo rayos le voy a hacer! Llama a ese maldito taxi, te voy a colgar: el patrón es derecha, izquierda, abajo, derecha, arriba, derecha... ¡Date prisa, te lo suplico! -y sin esperar mayor respuesta, colgué.
Volví a tragar en seco y los movimientos de mi pierna gradualmente comenzaron a hacerse más violentos, pero necesitaba despejar la mente... tratar de pensar en todo menos en la apremiante necesidad de ir al baño... ¿Cómo se suponía que iba a hacer algo así en el cuerpo de un hombre? ¡Yo no pensaba andar tocando cosas que NO me pertenecían!
Me puse en pie, buscando desesperadamente algo con lo cual distraerme, lo que fuera... Sólo pude contemplar una habitación que de seguro la mayor parte del tiempo era pulcra y ordenada, pero que ahora mostraba símbolos de caos provocados por mi propia mano. Volví a suspirar y mi vista se encontró con la puerta del armario... Bueno, aquello podía ser útil, me pondría algo que no fuera esa ridícula piyama... Pero al acercarme allí y echar un vistazo, recordé que todo lo que mi pastelito de mora usaba era anticuado. Como pude, y tratando de no tocar ni fijarme de más en asuntos que no me concernían, terminé por colocarme un pantalón formal azul marino y una camisa blanca de mangas largas, la cual dejé desabrochada y permitiendo que el torso quedara al descubierto. Descalza... ¿o descalzo? Salí de la habitación y me puse a esperar en la sala a que el bendito timbre llamara.
El tiempo transcurrió con lentitud, y mi desesperación estaba llevándome al borde de la locura... ¡Ya, se había acabado, no iba a esperar más tiempo!
De un movimiento brusco me puse en pie y me dirigí hacia la puerta principal, la cual abrí de par en par con furia, dispuesta a salir de allí a como diera lugar y tirarme del puente más alto que se me cruzara en el camino, quizá así podría despertar de la pesadilla. Quedé cual de piedra al encontrarme de frente y sin esperarlo con una figura de baja estatura. Era como estarme viendo al espejo, sólo que... diferente. Diferente porque ya sabía que el reflejo del cuerpo en el que me encontraba no sería el mismo de la visión que ahora tenía ante mí.
-Ah...



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Re: ¿Qué carajo....? ¡¿Que alguien me explique qué nos acaba de pasar?! [Kristof Schneider]

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